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MI CAMINAR HACIA DIOS POR LA SENDA DEL ARTE. . . |
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Desde muy joven me entusiasmó el dibujo y la pintura ; la practiqué en la medida de mis posibilidades y del tiempo libre que pudiera disponer. Cierto día un misionero carmelita me envió una postal desde América y me dijo que continuase mi afición pues por el arte también se llega a Dios. Aquellas palabras me impresionaron pues las escuchaba en unos momentos que sentía verdadero interés por la filosofía, en un ansia de encontrar respuesta a una serie de incógnitas. De pronto comprendí que además de la lógica y el razonamiento, incluso de la teología existía un camino más corto para mí. Desde entonces no he podido desvincular ni el arte ni la música a la idea de la divinidad. Ignoro si estaré en lo cierto pero tanto si es lo cierto como lo incierto ha sido mi modo de sentir y lo sigue siendo de manera mas profunda cada día. Durante muchos años he sido un profesional del Derecho y ello me ha facilitado muchas respuestas pero no todas. Y si he de ser sincero junto a grandes satisfacciones me ha planteado tremendas dudas que continuo sin resolver, desde un punto de vista finalista. Y en muchos momentos he llegado a pensar que éramos verdaderos especialistas en una técnica. Cuando busqué ese fundamento en la filosofía, realizando un esfuerzo profundo en ajustar las piezas , sinceramente muchas no encajaban. Quizá lo que faltaba era el sentimiento, el amor, Dios. Ahora el Derecho lo puedo dominar pero ello es insuficiente. Existe algo más. Y a eso vamos. Cuando respiras el aire que se condensa en Las Meninas de Velazquez comprendes que hay algo mas; cuando contemplas el contraste de color en el Autorretrato de Durero; o, en la escuela flamenca, el mensaje exotérico y figurativo de El Jardín de las Delicias comprendes que te están llamando desde otra dimensión. Y buscamos los cánones de belleza. Para mí el canon principal ha sido siempre la mujer que la considero el ser mas perfecto de la Creación. No puedo decir lo mismo del hombre y menos aun compartir la idea tan sarcástica de que Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza. Contemplando la Naturaleza nos pueden entusiasmar las diferentes formas que nos ofrece. Yo he querido ver todo ello en la mujer. Quizá por este motivo siempre he sentido un gran respeto por la mujer porque para mí era algo más. Comprendía que la mujer podría ser un gran médico, un excelente abogado, una audaz policia pero por encima de todo eso para mí representaba la belleza y era mi camino hacia Dios. Formas y color en una conjunción armónica deseable nos pueden trasladar a esa dimensión que el ser necesita para estar cerca de lo sublime. Cuando te das cuenta que todas las formas las puedes reducir a la síntesis comprendes la importancia de la geometría y del punto. Trescientos sesenta grados pueden constituir la explicación de todo. Cuando dividimos la circunferencia en cuatro rectángulos de 90 grados comenzamos a sentar las bases de todo. A partir de ahí vendrán las cruces y todo el desarrollo del esqueleto artístico. De ello sabían mucho los Templarios y todo el mundo de la alquimia. Ahora, cuando las matemáticas han hecho posible el análisis en profundidad de cuanto os digo, y se han colocado al servicio de la informática, el dibujo y el diseño reconocen sus autenticas bases. Y en este caminar ascendente se produce algo curioso: el humor. En principio parece un contrasentido que pueda el ser aspirar a lo sublime y minutos mas tarde sienta una vena humorística. Pero la vida es un contrasentido total. Cierta noche soñé que, en mi caminar, llegaba al Cielo y comprenderéis que, tras lo expuesto, era mi meta. Pero en un mundo como el nuestro donde nos han contado lo que nos han contado, me encuentro con un Cielo repleto de ángeles pero sin ninguna angela, con bellos querubines pero ninguna querubina. Alguien me dijo que por allí estaba Dios y pregunté por la diosa y nadie la conocía. Luego miré a la Tierra y ví un organigrama tremendamente machista. Entonces, a las puertas del Cielo, me quedé pensando ¿ Que he hecho yo hasta ahora ? Yo...que había creído que la mujer era el canon de belleza....Y ahí comencé a reír y tuve que dibujar mi primer chiste. Luego desperté, baje a la Tierra y me dije: seguiré pensando que la mujer es el canon de belleza y construiré el Cielo que anhela el arte, la música y la poesía y en ese momento, acariciando a mi perro, sentí como un olor a ambrosia que justificaba y explicaba la vida. |
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