Esta obra está firmada en 2.001. En ella vemos la preocupación temática del artista. Asistimos a una obra de factura clásica, tanto en las formas como en las sombras. En una pintura de mucha luz, como la que realiza el pintor, lógico es que la sombra sea una constante manifiesta. Pero en este cuadro las sombras están muy acusadas y no son sombras luminosas. Si recordáis las sombra de Sorolla, por ejemplo tienen  un gran marcaje en malva que ilumina la propia sombra;  aquí las sombras  están confeccionadas con tonos obscuros, tal y como lo haría un renacentista; la consecuencia es que la imagen reviste mayor gravedad. Ambas maneras de construcción de la sombra pueden tener la misma belleza pero delatan al ánimo del artista.

 
     
     
     
     
     
 

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