Quizá os pueda sorprender que un mismo ser sufra transformaciones anímicas tan fuertes. Quien vea uno de mis dibujos puede que le cueste entender que esa misma persona es quien escribe alguno de los poemas de esta sección o viceversa: quien lea alguno de mis poemas, especialmente de la sección mística, lo ultimo que puede llegar a pensar es que luego , esa misma persona pueda ver la vida de otra manera. Pero así es.

           Quizá la explicación de esta manera de ser y de vivir sea el resultado de nuestra concepción de la persona y del mundo. Siempre hemos admirado el Renacimiento. Mas el hombre renacentista tenía una gran preocupación por las distintas áreas del conocimiento y en la conjunción de todas ellas encontraba su razón de ser. De la vida tuve una concepción molecular y cósmica y de hombre una visión poliédrica: sus diferentes caras son necesarias para llegar a conformar su propio destino.

           Luego hay otro aspecto: el ser sufre transformaciones minuto a minuto como consecuencia de sus vivencias. Quizá yo ya no sea el mismo que era la comenzar a escribir estas líneas. Por supuesto que se terminaran de escribir siguiendo un orden lógico de ideas pero eso no significa que tu estado de ánimo sea el mismo. Si pensamos en dos horas después, ese estado puede verse alterado por diversas circunstancias externas. En suma, todo ello nos conduce a una realidad inevitable: los distintos estados de cada ser le impulsan a manifestaciones de distinto tipo.

          Seamos sinceros: ¿ Que es lo que sucede ? Existe un miedo al qué dirán y el mundo camina en un baño constante de hipocresía. Un cúmulo de prejuicios impide la manifestación de la persona, tal y como es. La sociedad se forja una imagen de una persona y pretende verla así, de una determinada manera. Y la sociedad quiere verla así porque de tal guisa la puede controlar. En otro caso no seria posible. La otra persona lo sabe y, si quiere vivir en armonía con esa sociedad, tiene que plegarse a esas reglas. Un ejemplo práctico: la sociedad ve a un profesional, por ejemplo, a un abogado y lo quiere ver, trajeado, haciendo una vida regular, y que de ahí no se salga. Si ese señor, al mismo tiempo, es un parapsicólogo o un pintor, o un humorista, . . .ya la cosa cambia. A esa misma sociedad le costaría trabajo aceptar esa realidad. El profesional sabe todo eso y tendrá que actuar con muchísima cautela porque, a fin de cuentas, él vive del publico. Os cuento esto porque ese, multiplicado por diez, ha sido mi caso. No obstante yo realicé todo eso y en ello consideré que radicaba mi libertad pero, a veces, al precio de que no se entendiese mi posición; ello nunca me importo y ahora menos.

          De cara a la presentación de algunos de mis poemas me he visto en la necesidad de esta anterior aclaración porque en ellos veréis posturas anímicas totalmente distintas y que responden a distintos estados de animo de un mismo ser: el que os escribe estas líneas. He escrito , principalmente, a Dios, tal y como nosotros lo entendemos; también a seres inanimados,; también a la vida, a los principios. Raramente he escrito a la mujer y mas bien preferí contárselo personalmente.

          Y todos estos poemas que vais a tener la oportunidad de leer no son ni buenos ni malos: simplemente son míos.

          Para no desembocar en un frenesí por el enfrentamiento de sentimientos he procurado colocarlos por secciones: místicos, jocosos etc. Para que cada cual elija lo que mas le plazca. A mi me sucede igual: yo también elijo, dentro de mis propios poemas, el que prefiero leer según el estado en el que me encuentro. 

 
     
     
     
 

 

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