FRANCISCO
AMILLO ALEGRE
IES BEATRIU FAJARDO DE MENDOZA
BEATRIU FAJARDO DE MENDOZA Y
LA
CARTA PUEBLA DE BENIDORM DE 1666

ESQUEMA:
Presentación
Introducción de Pere Maria
Orts i Bosch
i. BEATRIU FAJARDO Y EL “REG
MAJOR”
1. La despoblación de Benidorm a partir
del siglo XV.
2.
Beatriu Fajardo de Mendoza.
3. El
Reg Major de L’Alfàs y
sus consecuencias.
4.
Los límites del nuevo municipio de Benidorm
II.
LA CARTA PUEBLA DE 1666
5.
Importancia de la Carta de Puebla de 1666
6.
Contenido de la Carta Puebla
Beatriu Fajardo de Mendoza
es un personaje histórico poco conocido en Benidorm pero que no obstante ha
desempeñado un papel fundamental en la evolución de nuestra ciudad. Sin Beatriu
Fajardo probablemente no existiría el Benidorm actual y se puede decir sin
exagerar que ella fue su segunda fundadora. En el siglo XVII heredó una villa
semidestruida, despoblada, que había perdido su categoría de municipio y cuyo
término municipal había sido absorbido por Polop. Pero en 1666 Beatriu Fajardo
la repobló, le otorgó una nueva Carta Puebla y estableció unos límites para el
municipio muy parecidos a los actuales. Al garantizar el suministro de agua
mediante la construcción del Reg Major
de l’Alfàs, transformó Benidorm en
una población económicamente viable, el embrión de la ciudad Benidorm actual.
La publicación de la Carta
Puebla de Beatriu Fajardo de Mendoza obedece a dos criterios:
Difundir la historia
de Benidorm. La figura de Bernat de Sarrià y su Carta Puebla son suficientemente
conocidas en nuestra localidad. Lo que muchos ignoran es que en siglos
posteriores su obra estuvo a punto de desaparecer. Un siglo después de su
fundación la inseguridad creada por los ataques de los corsarios musulmanes fue
causa de la despoblación de algunas ciudades del litoral como Ifach, Altea o
Benidorm. Si en el siglo XVII Beatriu Fajardo no hubiera realizado su proyecto
de llevar agua a Benidorm y convertirla en una localidad agrícola, habría
tenido el mismo destino que la población de Ifach. Esta localidad, creada en el
siglo XIV y que también tenía problemas de agua, se despobló totalmente y de
ella tan sólo quedan unas ruinas y un nombre que pervive en el Peñón. Ese
habría podido ser el caso de Benidorm.
Destacar la
participación de la mujer en los acontecimientos históricos, que en muchas
ocasiones ha quedado relegado, injustamente, a un segundo plano. El sentido
práctico de Beatriu Fajardo y la necesidad de hacer económicamente rentables
sus señoríos de Polop y Benidorm la impulsaron en el siglo XVII a instalar
nuevos pobladores y a reactivar la economía agrícola de la zona mediante la
construcción de regadíos, molinos, hornos, hostales, etc. Realizó una gran
inversión inicial, que más tarde pudo recuperar con creces, y demostró un
sentido empresarial que hoy valoramos muy positivamente. No se puede explicar
el crecimiento demográfico de Benidorm en los siglos XVIII y XIX sin la
agricultura de regadío impulsada por el
Reg
Major que ella fundó.
Como conclusión hay que
señalar que las iniciativas de Beatriu Fajardo, sobre todo el
Reg Major y su Carta Puebla de 1666,
sentaron los cimientos del Benidorm actual, el cual tiene hacia ella una deuda
de gratitud que nunca se habría de olvidar. Con esta obra, publicada gracias a
la colaboración de CAIXALTEA, se pretende resaltar y difundir la importancia
que para Benidorm tuvo Beatriu Fajardo de Mendoza y un mejor conocimiento de
nuestras raíces históricas. Es el resumen de un trabajo más extenso, con notas
y referencias bibliográficas y documentales, que se redactó para justificar la
propuesta de nombre del Instituto. Las orientaciones de Pere Maria Orts i Bosch
fueron decisivas y además, ha querido colaborar redactando el prólogo como
homenaje a Beatriu Fajardo. Espero que sea útil no sólo a los alumnos del
Instituto que lleva su nombre, sino también al pueblo de Benidorm, porque un
pueblo que conoce y ama su pasado es un pueblo con futuro.
Finalmente
quiero agradecer la ayuda de Mercé Font Prades que ha revisado el texto
valenciano, de Fernando Cortés Rodríguez, que ha revisado el texto castellano y
de Natividad Climent Llorca que ha dibujado el escudo de armas de Beatriu
Fajardo.
Benidorm, II Feria de la
Educación
3 y 4 de abril de 2003
PRÓLOGO
de Pere Maria Orts i Bosch
Cuando me di cuenta de cuales eran los fundamentos históricos del
devenir de Benidorm siglo tras siglo, de cuales eran los hechos y
circunstancias de su singularidad como pueblo, de cuales eran sus profundísimas
raíces y de quienes habían sido los principales protagonistas con los que
estábamos en deuda, aparecieron el almirante Bernat de Sarrià, el infante Pedro
de Aragón y de Anjou y la señora Beatriu Fajardo de Mendoza y Guzmán.
Al poner el nombre de Beatriu Fajardo de Mendoza a un importante centro
de cultura, como es un instituto de enseñanza, el pueblo de Benidorm, con la
mejor voluntad, ha querido pagar una mínima parte de la deuda que con ella
tenía. Su nombre es una realidad viva al convertirse en lugar cierto de
referencia, todos ya sabrán quién está ahí y dónde tiene su casa. Porque eso
tiene que ser el instituto, el hogar de esta ilustre señora donde se
alimentarán culturalmente los jóvenes que vertebrarán la historia de un futuro
sin final, siempre comenzado de nuevo, dándole trama y color.
El claustro de profesores de este instituto, para mejor dar a conocer a
la señora Beatriu Fajardo de Mendoza, ha llevado a cabo un trabajo de
investigación histórica perfecto por su profundidad, concreción y claridad. A
continuación se publica lo que se considera como segunda carta puebla de
Benidorm, las ordenanzas por las que el pueblo había de regirse. Todo ello es
una muy importante aportación a la historiografía del pueblo de Benidorm.
Es posible que lo que realizó la señora Beatriu Fajardo de Mendoza y de
Guzmán lo hubiera podido realizar otro señor territorial, pero de lo que sí que
podemos estar seguros es que si Benidorm se hubiera incorporado a la Corona,
como mandaba el enfeudamiento realizado por el rey Alfonso V, el Magnánimo, el
desarrollo de Benidorm se habría atrasado no sabemos cuánto. Los surcos de la
historia los encontramos sembrados de hechos que en su época debieron parecer
desgracias y pérdidas pero que finalmente resultan ser todo lo contrario: lo
que solemos decir una verdadera suerte.
Para que Beatriu Fajardo de Mendoza y Guzmán heredara los señoríos de
Benidorm, Polop, Montealegre y Albudeite hubieron de cambiar, y más de una vez,
las líneas normales de sucesión. El primer cambio fue que Ruy Díaz de Mendoza,
casado con Isabel de Mendoza, no dejara hijos y que heredara su sobrino Diego
Fajardo de Mendoza. Alfonso Fajardo de Heredia de Mendoza y Masquefa, hijo de
Diego, tampoco dejó herederos directos y nombró heredero en su testamento a su
sobrino Alfonso Fajardo de Soto, comendador de Moratalla, excluyendo al hermano
mayor Pedro Fajardo de Soto. Circunstancias como estas se volvieron a repetir
en las generaciones que hay entre Alfonso Fajardo de Soto y Beatriu Fajardo de
Mendoza y de Guzmán, teniendo que intervenir finalmente el rey Felipe IV para
habilitarla y que pudiera heredar el señorío de Benidorm que tenía la
imposición de agnación rigurosa por voluntad real.
Como homenaje particular mío a Beatriu Fajardo de Mendoza y de Guzmán,
quiero dedicar una breve referencia a la familia de su madre, los Guzmán. Estos
Guzmán pretendían descender de la Familia de Santo Domingo de Guzmán,
pretensión que tienen todos los que llevan el apellido Guzmán, y que puede que
no sea cierto. Lo que sí sabemos es que procedían de Asturias, que era una
familia hidalga y que tuvieron el señorío de Aranzo de Mieres, señorío que
vendieron para comprar el de Albudeite. El primero de esta familia que se
estableció en Murcia fue Luis de Guzmán con orden de los reyes Fernando e
Isabel, los Católicos, para expulsar a los súbditos de religión judía en el año
1492. Estaba casado Luis con Isabel de Molina y fueron padres de Bernardino,
Gaspar, Catalina, y Honorata de Guzmán y Molina. La importancia nobiliaria de
los Guzmán en el reino de Murcia de inmediato se hizo evidente con los
entroncamientos por matrimonios que hicieron, y más teniendo en cuenta aquella
sociedad tan jerarquizada. Bernardino casó con Isabel Ángel Otazo, Gaspar con
Blanca de Avilés, Catalina casó con Rodrigo de Puigmarín y de Soto, caballero de
la Orden de Santiago, señores y fundadores del lugar de la Raya, y Honorata con
Gonzalo de Lisón. Como vemos los Guzmán emparentaron pronto con los Puigmarín.
Descendiente de Bernardino de Guzmán y Molina y de Isabel Ángel Otazo fue
Bernardino de Guzmán que casó con Beatriz de Cascales, señores de Albudeite,
padres de Isabel Ángel de Guzmán y de Cascales, señora de Albudeite, que casó
con Juan Fajardo de la Cueva, señor de Benidorm, Polop y Montealegre, padres de
Beatriu Fajardo de Mendoza de Guzmán de la Cueva y de Cascales.
El trabajo que se publica en esta obra es el fruto de una gran ilusión
que ha comportado muchas horas de dedicación, de investigar en los archivos, de
leer documentos de letra difícil, de redacción complicada y tener que
transcribirlos. Lo que a partir de ahora se puede leer claro y ordenado se
encuentra en su origen muy lejos de ser así. El que los alumnos del instituto
Beatriu Fajardo de Mendoza, y todos los que la quieran leer, puedan disponer de
esta obra se debe a los autores que con estudio y reflexión la han hecho
posible. Ya nadie podrá decir que Benidorm tiene una deuda pendiente con
aquella gran señora que hizo que el pueblo fuera una realidad viva, palpitante
hacia el esplendoroso presente y futuro de los que hoy goza.

Valencia,
noche de Reyes del año 2003.
1.
La despoblacióN de Benidorm a partir del sIglO XV.
Benidorm fue fundado en 1325 por Bernat de Sarrià como municipio cristiano para controlar la numerosa población musulmana del interior de la Marina y cortarle la salida al mar. Además, su castillo era un elemento importante en la defensa costera. Benidorm formaba parte de la línea de poblaciones creadas por los cristianos a lo largo del litoral con esa finalidad. Ifach, Bellaguarda (actual Altea), Benidorm y la Vila Joiosa eran elementos importantes en el dominio cristiano del mar.

A
principios del siglo XIV Benidorm formaba parte del CASTILLO DE POLOP el cual,
a su vez, formaba parte de LAS MONTAÑAS D’EN SARRIÀ, que tenía la villa de
Callosa como centro administrativo. Esta denominación se conservó durante
siglos y tenía su origen en el gran dominio nobiliario que Bernat de Sarrià
constituyó en la Marina.
Por diversas razones la población de Benidorm comenzó a disminuir desde el siglo XIV. Puede que la terrible crisis económica –que azotó el reino de València a partir de la Peste Negra de 1348– y la guerra con Castilla afectasen a su población, pero no tenemos datos demogràficos precisos. La recaudación del impuesto del morabetín es una fuente que se ha utilizado para el estudio de la demografía medieval. Aunque el método no es totalmente fiable a causa de las ocultaciones de habitantees para pagar menos, sí que confirma el retroceso demogràfico de Benidorm. Para el año 1381 tenemos el recuento de “fuegos” que se realizó para pagar el rescate de Alfonso de Aragón y de Foix, conde de Dénia y señor de las Montañas d’En Sarrià. En les relaciones de contribuyentes se puede comprobar que Benidorm tenía unos 45 habitantes, cifra muy baja que probablemente habría que incrementar para contrarrestar el efecto de las ocultaciones.

En el siglo XIV la comarca de la Marina tenía una mayoría de población
musulmana que residía en las montañas y valles del interior. Los cristianos
ocupaban algunas localidades del litoral para controlar a los musulmanes,
impedir su huida y evitar la ayuda de los musulmanes del reino de Granada o del
Norte de África. El control del territorio se completaba con los castillos.
Los
ataques de los corsarios, sobre todo musulmanes, podrían ser otra causa de su
despoblación como sucedió por ejemplo en Albalat, desaparecido definitivamente
como población a consecuencia del ataque de 1388. Benidorm fue también uno de
los objetivos del citado ataque y los daños originados fueron la causa de que
Alfonso de Aragón y de Foix eximiera a sus habitantes de la obligación de pagar
la contribución especial que les correspondía. El año 1410 se informaba de la
presencia de naves corsarias que habían atacado Benidorm. Pero entre todos los
ataques hay que destacar el del año 1447, durante el cual fue capturada la
mayor parte de los habitantes de Benidorm a pesar de que la villa se había
rodeado de murallas desde 1438.
La
crisis demográfica de los siglos XIV y XV no se debió sólo a la guerra con
Castilla y al corso musulmán. También las crisis agrícolas provocaron hambre e
influyeron en la demografía. La agricultura medieval, especialmente en las
zonas de secano como Benidorm, era de subsistencia, o sea que sus rendimientos eran tan bajos que sólo
obtenían lo necesario para la alimentación propia y para las semillas del año
siguiente. Había pocos excedentes. Los contratiempos meteorológicos, como
sequías o lluvias torrenciales, suponían a menudo la pérdida de una parte
importante de la cosecha y el hambre de los sectores más desfavorecidos de la
sociedad. En la documentación se suele denominar
mal any. En la Edad Media tenemos constancia de dos
mals anys que afectaron a toda la
comarca de la Marina: 1384 y 1402.
En el
siglo XVI Benidorm continuaba con una escasa población. El fenómeno que tenía
sus causas profundas no sólo en los conflictos bélicos citados, sino también en
las estructuras sociales y económicas típicas del mundo señorial. Los
agricultores de Benidorm vivían sometidos a este régimen y estaban obligados a
entregar en forma de derechos señoriales una parte de lo que obtenían de la
tierra. Si ésta era sólo de secano y ofrecía escasa producción, lo que les
quedaba no era suficiente para sobrevivir. El endeudamiento y la pérdida o
abandono de las tierras eran las alternativas más usuales. De esta manera la
combinación de factores –como el peligro de las incursiones de los corsarios
musulmanes, las exigencias señoriales y la baja rentabilidad de la tierra motivada
por la escasez de precipitaciones de nuestra comarca– explicaría la
despoblación de Benidorm en un tiempo en el que otras zonas litorales del Reino
de Valencia crecían a pesar de estar expuestas también al peligro de la
piratería musulmana.
En cuanto a la población
de Benidorm, es interesante constatar que en las encuestas que en 1574 mandó
realizar San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia, se hace referencia a
Benidorm como localidad despoblada y con la iglesia sin techumbre; sólo estaba
habitada por pescadores en los meses de la pesca. Por otra parte el 30 de
septiembre de 1575 el virrey Vespasiano Gonzaga enviaba un informe al rey
Felipe II sobre los castillos y villas del litoral. Decía que Benidorm estaba
deshabitado y las casas hundidas; incluso se planteaba la conveniencia de
derribar lo que aún estaba en pie para evitar que fuese utilizado por los
corsarios musulmanes, aunque él preferiría fortificarlo si se pudiera volver a
poblar.

Dibujo de Benidorm que Vespasiano Gonzaga envió a Felipe II en 1575. Se
puede comprobar que dentro de las murallas casi no hay casas. Se destaca el
castillo, derribado en el siglo XIX, que estaba situado en la actual Plaza del
Castillo.
De
todas formas no podemos hablar de una despoblación total de la localidad, dado
que el castillo, por su importancia estratégica, tenía una guarnición
permanente pagada por el reino, no por el señor territorial. Pero la
disminución de la población provocó la pérdida de su categoría de municipio y
su integración en Polop. Ignoramos la fecha exacta de este hecho. Sabemos que
ya se había producido en el siglo XVI y pensamos que se puede avanzar a la
segunda mitad del XV. En 1564 cuando Martí de Viciana describe los límites de
la Vila Joiosa no nombra Benidorm, como si estuviera incluido en Polop: “Esta
villa tiene su término contornado por los términos de Polop, Finestrat,
Orcheta, Alicante y el mar.”
El
siglo XVII fue muy importante para la demografía del Reino de Valencia. Se
inició con un hecho que le afectó negativamente: la expulsión de los musulmanes
el año 1609. La documentación conservada en el archivo de Simancas ha permitido
conocer las relaciones hechas por los comisarios reales, tanto de la población
cristiana, denominada "cristianos viejos", como de moriscos, denominados
"cristianos nuevos", los cuales fueron expulsados. Con las citadas
relaciones se ha podido construir el cuadro siguiente que muestra la
distribución de la población en nuestra comarca:
|
CRISTIANOS VIEJOS |
CRISTIANOS NUEVOS (Moriscos) |
||
|
LOCALIDADES |
HOGARES* |
LOCALIDADES |
HOGARES* |
|
Vila Joiosa |
350 |
Cella (Sella) |
115 |
|
Callosa d’En Sarrià |
166 |
Relleu |
170 |
|
Polop |
44 |
Finestrat |
160 |
|
Benidorm** |
16 |
Orcheta (Orxeta) |
150 |
|
|
|
Val de Guadalest |
400 |
|
|
|
Taberna (Tàrbena) |
400 |
* para convertir
hogares en habitantes hay que multiplicar la cifra por 4,5.
** Benidorm no
aparece en esa relación. Su población se ha obtenido por otras fuentes.
De
estos datos podemos deducir dos hechos: a) que antes de la expulsión, la
población cristiana de la comarca se concentraba en el litoral y era claramente
inferior en número a la musulmana, y b) que Benidorm no figura en ninguno de
los dos grupos porque había perdido el carácter de municipio y estaba integrado
en Polop. Por otros testimonios de la época sabemos que hacia el 1609 había
unos 16 vecinos cristianos viejos o, lo que es lo mismo, 16 familias
cristianas. En la documentación de la expulsión sí que aparece el castillo de
Benidorm como elemento militar.
La
población de Benidorm continuó disminuyendo, pasó de los citados 16 vecinos en
1609 a tan sólo 11 en 1646. Esta despoblación contrasta con el resto de la
comarca, donde después de la expulsión de los moriscos hay una repoblación
cristiana de los lugares abandonados por aquellos. Las nuevas cartas pueblas
señalan los hitos más importantes de esa repoblación: Guadalest y Benimantell
en 1611, Orxeta en 1613, Finestrat en 1615, Tàrbena y Altea en 1617, etc.
Cuando
en 1654 Beatriu Fajardo se hizo cargo del señorío de Benidorm, éste no tenía
instituciones municipales y estaba poco poblado. Hay un documento en el que se
citan 10 vecinos de Benidorm, unos 45 habitantes, indicando que son la mayoría
de la población:
confesant ser la mayor part de tots los vehins i habitants i casi tots.
No hay autoridades municipales puesto que sólo se nombra al alcaide del
castillo, nombrado por el reino, y el batlle,
o baile, encargado de administrar el señorío y nombrado por el señor. Pocos de
los 10 vecinos podrían dedicarse a la agricultura. Habría un mínimo de 3
dedicados a la defensa y custodia del castillo (1 alcaide y dos
atalladors) y un número indeterminado de
vecinos ocupados en la almadraba que estaba colocada junto a Benidorm, en la
zona de la Xanca, cerca de la actual Plaza Triangular. Cuando se hace una
descripción del término tan sólo se cita como tierra de regadío el “bancal del
señor” situado enfrente de la almadraba y con una noria para regarlo. Eso
implicaba, en aquella época, agricultura pobre y escasa población. Parece claro
que no se había conseguido el objetivo de Bernat de Sarrià de crear un Benidorm
con futuro. Éste había quedado afectado por la crisis demográfica de los siglos
XIV y XV, había visto disminuir su población y había desaparecido como
municipio independiente.
Esta
situación cambiará durante la segunda mitad de la centuria, más concretamente a
partir del 1665, por obra de Beatriu Fajardo de Mendoza.
2. Beatriu Fajardo de Mendoza.
La casa de los Fajardo
poseía el señorío de Benidorm desde el siglo XV. En tiempos de Diego Fajardo de
Mendoza se confirmó la agnación, es decir que sólo se podría transmitir por
línea masculina. Miembros importantes de los Fajardo durante el siglo XVI
fueron Alfonso Fajardo de Soto y Luis Fajardo.
En el siglo XVII se destacó
Alfonso Fajardo de Mendoza el cual casó con Isabel de la Cueva y tuvo dos
hijos: Juan, el primogénito que lo sucedió en los señoríos de Polop y Benidorm,
e Isabel. Juan Fajardo de Mendoza, también conocido como Juan Fajardo de la
Cueva, se casó con Isabel de Guzmán y tuvieron tres hijos: Alfonso, el cual
murió antes que su padre, Diego Fajardo, quien lo sucedió en el señorío pero
que murió joven y sin descendientes, y Beatriu Fajardo la cual sucedió a su
hermano Diego como señora de Polop y Benidorm. (Véase cuadro página siguiente)
El año 1643, tras la muerte
de su hermano Diego Fajardo de Mendoza, Beatriu Fajardo heredó por parte de su
padre el señorío de Montealegre, en el reino de Murcia, lo cual la obligaba a
llevar el apellido Fajardo. Heredó por parte de su madre el señorío de
Albudeite, también en el reino de Murcia. Pretendió, además, heredar los
señoríos de Polop y Benidorm pero se encontró con una dificultad: su tía Isabel
Fajardo y un miembro colateral de la familia, Francisco Fajardo, reclamaban
también el derecho a ser señores de les
baronies de Polop, Benidorm, Xirles i la Nucia. Otro pretendiente, con unos
derechos no tan claros como los anteriores era Juan Vaca Herrera y Fajardo.
Se inició un largo pleito
que duró hasta 1654. Su tía Isabel Fajardo invocaba el testamento que en 1531
había hecho Alfonso Fajardo de Soto en el cual se establecía que si el hijo
mayor poseía otros señoríos importantes el hijo segundo habría de heredar los
señoríos de Polop y Benidorm.
┌────────────────┴────────────────┐
Ruy Díaz de Mendoza Isabel (?) de Mendoza y Melgarejo
Isabel de Mendoza
Alfonso Fajardo
sin descendientes │
┌───────┴───────┐
Diego
Fajardo de Mendoza
Leonor
de Heredia y Masquefa
┌─────────────────────────┴────────────────────────┐
EL VIEJO Isabel de Soto y
Molina
(Beata)
(hija natural)
sin descendientes │
┌─────────┴──────────┐
Pedro Fajardo de
Soto Alfonso Fajardo de Soto
(fraile) Fresina de Ayala y Gómez
(segundas nupcias)
│
┌─────────────────────────┴────────────────────────┐
Luis Fajardo de Ayala
Francisco
Fajardo de Ayala
Pedro Fajardo de Ayala
Mencía Quiñones
Aldonza Fajardo de Novo Mencía de Benavides
sin descendientes
│
┌─────────┴──────────┐
Alfonso Fajardo y
Fajardo Fresina Fajardo y
Fajardo
Isabel de la Cueva
Francisco de Maldonado
│
┌─────────────────────┴────────────────────────────────────────┐
Isabel Angela de Guzmán Luís Roda Fajardo
(señora de Albudeite)
│
┌──────┴──────┐
Rodrigo Puigmarín
(olim Rocafull) y Rocafull
Según Isabel, Beatriu era ya
señora de Montealegre y además estaba casada con Rodrigo de Puigmarín, que
poseía los señoríos murcianos de la Raya, la Ñora, Ávalos y Ceutí. Por tanto
Isabel deducía que era ella, y no su sobrina Beatriu, quien tenía derecho a
heredar los dominios de Polop y Benidorm y reclamaba que la Real Audiencia lo
reconociera.
Pero la reclamación
interpuesta por Francisco Fajardo supuso la dificultad más grave. Éste argumentaba
que ya en 1593 su antepasado Pedro Fajardo de Ayala había interpuesto una
demanda contra la donación que Luis Fajardo de Ayala, muerto sin hijos, había
hecho en favor del su sobrino Alfonso Fajardo y Fajardo. Los señoríos habían
pasado al sobrino, porque su padre Francisco, el segundo hermano, había muerto.
Pero el tercer hermano, Pedro, argumentaba que le pertenecían a él porque era
el hermano menor y la donación se había hecho conculcando sus derechos. Y Francisco
Fajardo, como legítimo sucesor de su antepasado Pedro Fajardo de Ayala,
consideraba que sus derechos eran anteriores a los de Isabel y a los de
Beatriu. Añadía que la agnación daba preferencia a los herederos varones. El
argumento fue aceptado por la Real Audiencia de Valencia que tomó parte en el
pleito a su favor.
Beatriu
Fajardo estuvo representada en dicho pleito por Pere Joan Ferrer, notario y
procurador de la ciudad de Valencia, el cual argumentaba que a la muerte de
Diego Fajardo sin haber hecho testamento ni haber dispuesto de sus bienes,
Beatriu Fajardo era la parienta más próxima. Pero como no resultaba fácil ganar
el pleito la representó también su marido. Rodrigo viajó a Valencia y presentó
pruebas de la legitimidad del matrimonio de los padres de Beatriu y de la
muerte sin herederos de su hermano. Demandaba para su esposa los señoríos de
Polop y Benidorm con la plena jurisdicción señorial:
tota jurisdiccio, alta y baixa, mer y mixt imperi, y demes drets y
pertinencies de aquelles.
Finalmente, once años más
tarde, la Real Audiencia de Valencia dictó sentencia el 20 de octubre de 1654 a
favor de Beatriu Fajardo de Mendoza. Es casi seguro que la muerte sin descendientes
varones de Francisco Fajardo, acaecida anteriormente, le facilitó las cosas e
inclinó a su favor la balanza de la justicia. Beatriu Fajardo había tomado
posesión de los señoríos de Polop y Benidorm unos meses antes: el 5 y el 7 de
abril de ese mismo año. No había esperado ni la publicación definitiva de la
sentencia de la Real Audiencia ni la Real Cédula de Felipe IV del 8 de mayo de
ese mismo año. De esta manera Beatriu Fajardo incrementó su patrimonio señorial
al poder incorporar los señoríos de Polop y Benidorm a los que ya poseía en el
reino de Murcia.
Pere Maria Orts i Bosch
señala otra dificultad que tuvo Beatriu Fajardo para heredar el señorío de
Benidorm: la agnación impuesta por Alfonso V en 1458 cuando reconoció a Diego
Fajardo de Mendoza como señor de Benidorm. Ello implicaba que el citado dominio
sólo se podría heredar por línea exclusivamente masculina. En caso contrario el
señorío revertiría a la Corona. Así se había hecho durante siglos, lo cual
explica que durante muchos años los señoríos de Polop y Benidorm estuvieran
vinculados al apellido Fajardo. Para que el señorío no revertiera a la corona
fue necesario recurrir al rey Felipe IV, el cual la autorizó a heredar mediante
Real Cédula de 8 de mayo de 1654 previo pago de 2.0000 ducados de plata doble.
Según se indica en el citado documento, la muerte
de Francisco Fajardo y el hecho de que Beatriu tuviera hijos varones que la
sucederían fueron los argumentos fundamentales para acceder a su petición: “El abogado patrimonial de nuestra Real
Hacienda tomó parte en el pleito suplicando que dicha baronía se transmitiera a
los varones por agnación. Y estando así el pleito, el citado Don Francisco
murió sin hijos que le sucediesen. Y doña Beatriu tiene ahora hijos varones y
una hija, sin haber ningún otro varón hasta que dicha doña Beatriu Fajardo de
Mendoza muera”.
A partir de ese momento, si
no había sucesión masculina, les mujeres podrían heredar el señorío de
Benidorm. Como consecuencia, los sucesivos señores de Benidorm ya no tendrán el
apellido Fajardo en primer lugar.
Hemos visto que Beatriu
Fajardo estaba casada con Rodrigo de Puigmarín con el cual tuvo cuatro hijos.
Conocemos el nombre de los tres hijos varones, Rodrigo Gaspar, Rodrigo Baltasar
y José de Puigmarín y Fajardo, pero desconocemos el nombre de su hija. Beatriu
enviudó en una fecha que de momento no conocemos. En 1663 todavía se la cita en
la documentación como mujer de Rodrigo Puigmarín, pero en 1668 consta en la
documentación que es viuda y que reside habitualmente en la ciudad de Murcia.
En la Carta Puebla de 1666 no se indica si es viuda o no, pero el hecho de
actuar ella y no citar a su marido nos hace pensar que ya lo era, puesto que en
la documentación de la época se cita primero al marido y después a la mujer
aunque ésta sea la propietaria de los señoríos.
El escudo de armas de
Beatriu Fajardo de Mendoza y Guzmán según Pere Maria Orts sería el siguiente:
“Escudo partido, en el primer cuartel las
armas de los Fajardo, en campo de oro tres rocas de su color puestas en faja
sobre ondas de azur y plata y rematada cada una de ellas con una rama de ortiga
de siete hojas. En el segundo cuartel las armas de los Guzmán, en campo de azur
dos calderas de oro puestas en palo, con borde de plata con ocho armiños de
sable y en abismo, en escusón, las armas de los Mendoza (Mate de Luna) en campo
de azur un creciente invertido de plata. Por timbre una corona de ocho hojas de
acanto no muy salientes, que es lo que se llama corona de señor antiguo”.
Las armas de los Fajardo se pueden ver en la Capilla de los Vélez de la catedral de Murcia. Las armas de los Guzmán eran las que le correspondían por línea materna. No se debe confundir las armas de los Mendoza con las de la gran familia nobiliaria castellana del mismo apellido. Lo adoptaron a partir de Ruy Díaz que había cambiado el suyo de origen aragonés, Mate de Luna, por el citado Mendoza. La causa había sido un matrimonio con una rica familia burguesa de Sevilla denominada Mendoza. Se aceptó el compromiso de mantener el apellido Mendoza pero con las armas de los Mate de Luna. En la catedral de Sevilla, en la capilla de San Hermenegildo, está la lauda sepulcral de los Mendoza sin corona, aunque ésta sí que debe figurar en el escudo de Beatriu Fajardo

Esbozo del escudo de armas de Beatriu Fajardo de Mendoza.
3.
EL REG MAJOR
DE L’ALFÀS Y SUS
CONSECUENCIAS.
El señorío de Benidorm había
sido durante la mayor parte del tiempo un dominio poco productivo a causa de la
escasa rentabilidad de las tierras de secano en una zona de pocas precipitaciones.
Para remediar la falta de lluvia no hay más alternativa que el regadío. Y eso
es lo que hizo Beatriu Fajardo al impulsar la construcción de una acequia que
primero se denominó Nou Reg y
posteriormente Reg Major de l’Alfàs ;
popularmente también era conocida como La
séquia mare. Desconocemos la fecha exacta del inicio de las obras, que
según la Carta Puebla sería el año 1659. Su construcción había finalizado en
abril de 1666 y cambió por completo la situación económica de Benidorm y la
comarca porque sus tierras se volvieron rentables y atrajeron nuevos pobladores.
El
Reg
Major solucionó también el problema del agua potable. Según Pere Maria Orts
“al hablar de carestía de agua en Benidorm hay que tener en cuenta que el
problema más grave era el del agua para las necesidades de las casas, ya que la
tenían que traer de Lliriet en cubas porque la de las norias para regar las
huertas sólo servía para regar bancales. La primera cisterna que se hizo en el
pueblo fue la del castillo, en el centro del patio de armas.” El agua del
Reg Major se utilizó para llenar los
aljibes domésticos en el mes de enero, aunque planteaba algunos problemas
higiénicos, cosa muy frecuente entonces en las localidades pequeñas.
La
construcción del Reg Major dio
trabajo a muchos peones, dirigidos por el
maestro
arquitecto Francisco Serrano, originario de Alicante. Además de las lógicas
dificultades técnicas surgieron dificultades jurídicas y las obras estuvieron
paralizadas seis meses a causa de un pleito interpuesto por el señor de
Callosa, quien se sentía perjudicado porque las aguas del
Reg Major no irían al río Guadalest y su caudal disminuiría al
pasar por el término de Callosa. Pero Beatriu Fajardo ganó el pleito y la
construcción de la acequia se pudo llevar a cabo.
Por escritura pública otorgada el primero de abril de 1666 en el castillo de Polop, Beatriu Fajardo fundó el que entonces se denominó Nou Reg con el que se pretendía poner en regadío unas 1.207 hectáreas.

El Reg Major tenía un
trazado sinuoso porque debía adaptarse a las irregularidades del relieve y
aprovechar su desnivel. El agua circulaba por gravedad descendiendo más de 200
metros de altitud entre Polop y Benidorm.
Según los documentos
de 1668 la nueva acequia tenía una longitud de dos leguas y media y traía el
agua desde los barrancos de Polop, concretamente desde la
Font del Salt, hasta l’Alfàs de Benidorm. No es fácil calcular la
longitud exacta de una legua, que variaba según épocas y lugares. La
documentación nos permite calcular una equivalencia de unos 6 Kms. por legua y
por tanto la acequia debió de tener una longitud aproximada de 15 Kms., dado
que su trazado no era rectilíneo. Posteriormente se incrementó la longitud de
la acequia prolongándola hasta el casco urbano de Benidorm. En los estatutos
del año 1926, “Ordenanzas de la comunidad de regantes del Riego Mayor de Alfaz
del Pi y Benidorm”, se especificaba que
su longitud era de 18 kilómetros y 780 metros repartidos de la forma siguiente:
-
término de Polop 300 m.
-
término de La Nucia 5.090 m.
-
término de l’Alfàs del Pi 6.300 m.
-
término de Benidorm 7.090 m.
Según el citado Reglamento
de 1926 la acequia no consistía sólo en el canal principal que hemos comentado.
Además comprendía 12 kilómetros y 150 metros de canales secundarios o
braçals y otros 2 kilómetros y 450
metros de canales menores para llevar el agua hasta las diferentes propiedades.
La construcción de la nueva
acequia no fue fácil a causa de las dificultades técnicas. Estas provenían de
la orografía de la zona, que es muy accidentada, e incrementó los gastos de la
obra. Fue preciso atravesar colinas mediante galerías subterráneas. Según el
Reglamento de 1926 había 24 galerías excavadas en la roca, con una longitud
total de 900 metros. Además, para salvar barrancos y otras depresiones y
mantener la altura precisa de la acequia, hubo que construir diez arcos de
mampostería los cuales medían en conjunto 120 metros. En otros sectores, que
ocupaban aproximadamente la mitad de la acequia, su cauce era de tierra y el
agua se perdía por filtración. Posteriormente, entre 1668 y 1669 se solucionó
este inconveniente cubriendo con mampostería el cauce y las paredes de la
acequia, con un gasto de 1.580 libras.
Las
consecuencias de la construcción del Nou
Reg fueron las siguientes: a) Incremento de la producción agrícola, b)
incremento de les rentas señoriales, c) incremento de la población y d) mejoras
en las infraestructuras urbanas y agrícolas.
En
cuanto al incremento de la producción agrícola parece claro que antes de construir
la acequia las tierras de secano eran muy poco productivas, pero al
transformarse en regadío su valor creció notablemente. No se dice qué cultivos
se introducen. Se habla de árboles sin indicar la especie, pero podemos pensar
que se trataría de olivos porque las almazaras se citan en la carta puebla como
regalía señorial y era un cultivo susceptible de admitir el riego. Se puede
suponer que la mayor parte de la producción del regadío se dedicaría al
autoconsumo: cereales y hortalizas fundamentalmente, además del citado olivo y
de la morera que se cultivaba en los márgenes. Un documento de 1705 sobre el
alquiler de las rentas de los señoríos hace referencia al trigo, la avena, la
dacsa, legumbres, tabaco, algarrobas, pasas y vino. El texto demuestra que el
regadío ha permitido introducir nuevos cultivos americanos como el tabaco. En
cuanto a la dacsa probablemente se
hace referencia también al cereal venido de América, o sea al maíz, y no a la
dacsa tradicional, que es el sorgo en
castellano.
Sobre
la rentabilidad económica del señorío, resulta evidente que Beatriu Fajardo hizo
una excelente inversión por los beneficios económicos que le reportó a ella y a
sus sucesores. Lo habitual era que los señores alquilasen a un particular el
derecho a cobrar las rentas. Según Pedro Belenguer, que había sido procurador
general de los señoríos, antes de construirse la acequia se obtenían unas 800
libras anuales de alquiler y en 1668, con la acequia ya acabada, los ingresos
eran de 1.300 libras. Pero en un futuro próximo suponía que se cobrarían 2.000
e incluso 3.000 libras. Se trataba de una suposición correcta porque no
solamente aumentaría el número de pobladores, sino que también se
incrementarían sus pagos. Según se había estipulado en la Carta Puebla, inicialmente
los pobladores pagarían como censo tres libras y siete sueldos anuales, pero
pasados los cinco o seis años iniciales de franquicia, según la calidad de las
tierras, cada heredad habría de pagar cuatro libras más. Por otro lado la
señora cobraba por el derecho de regar unas 300 libras más cada año, y además
se había edificado un molino harinero en Polop del que se obtenían otras 300
libras. O sea que en el año 1668 los ingresos señoriales eran de unas 1.900
libras anuales frente a las 800-900 iniciales y las expectativas para el futuro
eran muy favorables. La inversión inicial de 6.000 libras y la posterior de
4.000 se podría amortizar, por tanto, en pocos años y los acontecimientos
posteriores así lo demostraron. En 1705 Tomás Sanç, administrador general de
los señoríos, alquilaba las rentas a Juan Belenguer, de Callosa d’en Sarrià,
durante un período de cuatro años a razón de 2.800 libras cada año. Años más
tarde Domingo Vives, sacerdote que había sido vicario de los señoríos,
declaraba que su abuelo Juan Vives y su padre Juan Batista Vives habían sido
arrendadores de los señoríos, que había visto los libros de cuentas y que sabía
que antes de construir la acequia los señoríos se alquilaban en 800 pesos y
después en 4.000 pesos.
El
aumento de la producción agrícola tuvo como consecuencia el incremento de la
población y en 1666 fue necesario regular la venida de nuevos pobladores. En
febrero de 1668 se dice que en La Nucia y Benidorm se han edificado
respectivamente 25 y 15 nuevas casas y se espera que el aumento de población
continúe en el futuro: i al present estan
obrant més particulars que an anat alli a poblar i la señora de dites baronies
los ha establit terres de la dita partida del Alfas regant de dita nova cequia
i tambe en ha establit als vehins de dites baronies i a tots els demes nous
pobladors. La palabra establir
está indicando un nuevo pacto de población, que podía ser individual o
colectivo. En este segundo caso se materializaba en una carta puebla, donde se
ponían por escrito las condiciones particulares pactadas entre señor y vasallos
de cada localidad (superficie de tierra recibida, casa, pago de derechos y
censos, regalías, etc.) tal como se hizo en Benidorm el 8 de abril de 1666.
No
podemos ofrecer cifras exactas de la población de Benidorm en esos años. La
Carta Puebla dispone que 40 vecinos, o sea unos 180 habitantes, tengan su
residencia dentro de las murallas para poder recibir tierras. Sólo cuando se
sobrepase la citada cantidad podrán vivir los nuevos pobladores en otro
municipio. Parece que en 1668 todavía no se habían alcanzado los 40 vecinos
porque se habla de 15 casas nuevas, a las que habría que añadir las 10 de los
antiguos pobladores.
Posteriormente,
cuando creció la población, no todos los regantes del
Reg Major residían en los señoríos de Beatriu Fajardo. A finales
del siglo XVII había un importante grupo de agricultores de Altea propietarios
de tierras de regadío en la partida de l’Alfàs de Benidorm, lo cual demuestra
que ya se había alcanzado el mínimo de 40 vecinos que determinaba la Carta de
1666.
La
zona se repobló con relativa rapidez. En la Carta Puebla no se indica el origen
de los nuevos pobladores como se hace en muchas otras Cartas del siglo XVII, aunque Pere Maria Orts
supone, basándose en los apellidos, que la mayor parte serían personas de las
localidades vecinas, especialmente de la Vila Joiosa. En otros documentos sí
que se indica el origen de algunas personas y así sabemos que había incluso
pobladores de Murcia, cosa normal si se considera que era la tierra de los señores
de Benidorm.
Un
documento de 1689, referente al riego, ha permitido construir el siguiente
cuadro de población de los señoríos de ese año. Las cifras aparecen redondeadas
y en el caso de Benidorm parece que a la baja ya que un testigo habla de unos
70 vecinos y otro de más de 60 vezinos
cabos de casa.
|
POBLACIÓN
EN 1689 |
VECINOS* |
Polop
|
150 |
|
Benidorm |
60 |