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SOBRE LOS ORÍGENES DE BENIDORM :
I ii.- Los precedentes clásicos de Benidorm: Plumbaria, Planesia y Alone iii.- Los orígenes ibéricos de Benidorm y el Tossal de la Cala iv.- El Benidorm de la época islámica v.- La conquista cristiana de Benidorm vi.- NOTAS A PIE DE PAGINA
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Cuando se observa cómo ha ido evolucionando el conocimiento histórico sobre nuestra ciudad, resulta impresionante constatar lo mucho que se ha avanzado en los últimos años. Al leer obras como las de Quereda Sala de 1978[1], la de Martínez Morellá[2] de 1957 o la de Mateo Box[3] de 1953, en las cuales se incluye un resumen de lo que en aquellos momentos se sabía sobre la historia de nuestra ciudad, vemos que el conocimiento histórico presentaba errores y lagunas considerables. Actualmente, en cambio, podemos ofrecer un panorama más coherente sobre el pasado de Benidorm. Se han revisado conceptos que se tenían como indudables y que hoy sabemos que son erróneos, especialmente sobre los orígenes de Benidorm que es el tema que analizaremos en este artículo. En otros aspectos de la historia de Benidorm ha habido avances considerables. En primer lugar hay que destacar el descubrimiento de la importancia de Bernat de Sarrià. Fue Pere Maria Orts i Bosch el que encontró una copia de su Carta Puebla en el Archivo del Reino de Valencia. Su publicación en 1976 demostraba que Benidorm nacía como municipio cristiano a principios del siglo XIV, en 1325. Para ello le dotó de gobierno e instituciones municipales y le dio unos límites propios, segregándolo del castillo de Polop. Bernat de Sarrià creó Benidorm pero no le dio viabilidad económica porque no supo solucionar el tradicional problema de la falta de agua. La investigación histórica ha demostrado que Benidorm desapareció como municipio a partir de mediados del siglo XV y que se volvió a integrar en Polop. Eso implicaba el fracaso parcial de la obra iniciada por Bernat de Sarriá. Es casi seguro que sin la existencia de sus fortificaciones, que sirvieron para la defensa del litoral y permitieron mantener una guarnición permanente, Benidorm habría desaparecido como otras poblaciones medievales de la comarca: Ifach, Algar, Albalat o Micleta.
Otro aspecto a destacar ha
sido la investigación sobre Beatriu Fajardo de Mendoza. Al crear el
Reg Major en la segunda mitad del siglo
XVII posibilitó la repoblación de Benidorm y su reconstrucción, dotándolo de
las infraestructuras necesarias para su supervivencia. Además, con la Carta
Puebla de 1666, recuperó su categoría de municipio, se dotó de un gobierno municipal
propio y obtuvo sus actuales límites municipales. Estamos en condiciones de
afirmar que el Benidorm actual no habría existido sin Beatriu Fajardo.
II.- Los precedentes clásicos de Benidorm: Plumbaria, Planesia y Alone En el pasado había dos teorías diferentes sobre los orígenes de Benidorm. Una defendía el origen musulmán, y por tanto medieval, de Benidorm y otra lo retrotraía hasta la colonización griega del primer milenio antes de Cristo. Actualmente, ambas teorías se han revisado y se han obtenido conclusiones interesantes. La arqueología, por su parte, nos ha permito conocer aspectos de la vida de nuestros antepasados iberos que vivieron en el Tossal de la Cala desde el siglo IV a. C. hasta el siglo II d. C. Su existencia era desconocida hasta las excavaciones arqueológicas de la segunda mitad del siglo XX. Desde el Renacimiento y sobre todo durante los siglos XVIII y XIX algunos eruditos locales analizaron con atención los textos de la antigüedad clásica tratando de encontrar en ellos referencias históricas para explicar el origen de algunas poblaciones actuales. Se esforzaron en demostrar que tal o cual texto hacía referencia a su ciudad, desautorizando interpretaciones contrarias de otras ciudades. En el caso de la Marina hay un texto de Estrabón, geógrafo griego del siglo I a.C., en el que se citan dos islas: Planesia y Plumbaria. Escolano[4] en el siglo XVII afirmó que Plumbaria correspondía a la isla de Benidorm y en ello fue seguido por autores como Madoz en su Diccionario. Orts Berdín a finales del siglo XIX dudaba de esta atribución y Figueras Pacheco[5] demostró lo erróneo de ella ya que Plumbaria estaba al sur de Planesia, identificada con Tabarca. Por tanto Plumbaria sería la isla Grossa y no la isla de Benidorm. Pedro María Orts Berdín, por su parte, siguiendo al historiador valenciano Francisco Diago (1560-1615), cometió el error de identificar la isla de Benidorm con Planesia, que como acabamos de ver correspondía a Tabarca: “Diago, persona de reputación, dá como cosa cierta, que Planesia ó Errónea desde antiguo se titulaba á la isla del expresado pueblo de Benidorm [...] En este tiempo, antes o después, vuelve á aparecer Planecia bajo el título de Beni-Darhim”[6]. Después de analizar las condiciones naturales de su emplazamiento atribuyó la fundación de Benidorm o Planesia a los griegos de Focea: “El puerto, ó mejor la rada, hablando en propiedad, es la más a propósito para los vientos del primer cuadrante que son los generales del invierno [...] Con seguridad puede afirmarse que desde Alicante á Valencia, no existe abrigo más seguro para la navegación [...] Los montes inmediatos, Sierra Helada, Cala, en los extremos, Puigcampana en el centro, sirven de atalaya [...] La isla colocada en medio de la ensenada, á unas tres millas marinas, es centinela avanzado que vigila los movimientos del ejercito enemigo. [...] Con estas envidiables circunstancias, los foscenses de origen Jonio se apresurarían á tomar posesión de él”. La identificación de Benidorm con Alone[7] se basa también en Estrabón. Este geógrafo cita a Artemidoro, escritor del siglo II a.C., que afirmaba que entre el Júcar y Cartagena había tres pueblos griegos pero sólo da el nombre de uno de ellos, Hemeroskopeion. Otra cita de Artemidoro, recogida por el geógrafo del siglo V d. C. Estéfano de Bizancio, incluye Alone diciendo que es una localidad y un islote[8]. Hemerokopeion se identificó con Denia o con Jávea. Alone, que era el nombre que se daba a una isla y a una ciudad situada enfrente, se identificó con Benidorm, que era también una ciudad con el mismo nombre que la isla situada enfrente. En 1956 Martínez-Morellá, Cronista Oficial Honorario de Benidorm, retomaba la idea del origen griego de la ciudad y la identificaba de forma explícita con Alone:[9] “que allí [en Benidorm] estuvo Alona, fundación griega masaliota, y que de ella habla Artemidoro.” En el fondo de todas estas elucubraciones subyacía la búsqueda del prestigio que daría a Benidorm tener unos antecesores tan ilustres como los griegos de la época clásica. La ambigüedad de los textos hacía posibles todo tipo de hipótesis para atribuirles dicha la paternidad. En realidad fue un tema que hizo correr mucha tinta, sobrando imaginación y pasión, pero con pocos datos objetivos. El fracaso de la arqueología, que no pudo encontrar pruebas materiales de dichos asentamientos griegos, estimuló aún más las elucubraciones y la polémica tardó mucho tiempo en calmarse. El tema trascendió de los círculos eruditos y llegó a la calle: sabemos que se han dado los nombres de Planesia y Alone a empresas de la zona.
La
tendencia actual entre los historiadores es desmitificar el valor de estos
textos clásicos por ser demasiado imprecisos. Miquel Tarradell[10]
la llevó a sus últimas consecuencias y opinó que nunca existieron tales
colonias griegas. Lorenzo Abad[11]
opina que tal conclusión es exagerada, sobre todo si en vez de buscar ciudades
en sentido estricto se piensa que podía tratarse de simples instalaciones
portuarias ubicadas en ciudades ibéricas con una mínima colonia de ciudadanos
de origen griego. Da como casi seguro que
Hemeroskopeion
corresponde a Denia. Para Alone la ubicación es más difícil pero se inclina por
Santa Pola, donde aparecieron unas instalaciones portuarias romanas con antecedentes
ibéricos. Por tanto la identificación de Benidorm con la antigua Alone parece
que queda definitivamente descartada lo mismo que Plumbaria y Planesia. No hay
por tanto, por ahora, testimonios sólidos que vinculen la creación de Benidorm
con la antigua colonización griega. III.- Los orígenes ibéricos de Benidorm y el Tossal de la Cala Otro problema relacionado con los orígenes de Benidorm es el de los iberos que habitaron en lo que hoy es el término municipal de Benidorm. La aplicación de la técnica arqueológica a partir de 1940 permitió descubrir unos poblados de esta cultura de los cuales no se tenían noticias hasta el momento. Cuando Orts Berdín escribió su historia de Benidorm en 1898 sabía que nuestra ciudad estaba situada en la gran región ibérica de la Contestania pero no podía ni imaginar la existencia de dos poblados ibéricos en su término municipal[12]. Las investigaciones arqueológicas demostraron que en el Tossal de la Cala y en la partida de Les Covatelles de la Serra Cortina hubo asentamientos humanos de dicha cultura entre los siglos IV a. C. y II d. C. Este hecho ha llevado a interpretaciones como la de Enrique Cascales Sannicolas cuando escribía en la Revista Oficial de Festes Majors Patronals: “nuestra ciudad es mucho más antigua, data del siglo IV a. d. C., ya que se han encontrado restos arqueológicos fechados en esa época.” Pero los iberos que vivieron en el Tossal de la Cala, aunque estaban asentados en lo que hoy es término municipal de Benidorm, pertenecían a una población cuyo nombre desconocemos, que desde luego no era Benidorm. Estos iberos del Tossal y Les Covatelles, juntamente con los pobladores del período del Bronce de la partida del Moralet, los pobladores de la villa romana de esa misma partida o los musulmanes de Lliriet constituyen los precedentes del actual Benidorm, pero no eran Benidorm.
El Tossal de la Cala fue abandonado por sus pobladores en el siglo II de nuestra Era, mucho tiempo después de ser incorporado al Imperio Romano. La paz romana hacía innecesario vivir en un emplazamiento que por su carácter defensivo, a unos 100 metros de altitud, era muy incómodo y con problemas de abastecimiento de agua. La arqueología es muy clara al respecto, pero nos plantea un problema: ¿dónde fueron a instalarse esos pobladores que abandonaron el Tossal? Una hipótesis sugestiva sería pensar en Benidorm, cuyo nombre es de origen ibérico. Unos grandes sillares de piedra exhumados hace dos años en un derribo de la calle Alicante, formando una línea Levante-Poniente paralela a la calle Quatre Cantons y que son probablemente de origen romano[13], confirmarían que la colina de Canfali estaba poblada en esta época ibero-romana. Pero no se hizo una excavación sistemática y de momento no hay pruebas fidedignas, arqueológicas o históricas, que avalen la hipótesis del origen ibérico de Benidorm, aunque nos abre una interesante línea de investigación.
IV.- El Benidorm de la época islámica Uno de los primeros autores que escribió sobre el
origen islámico de Benidorm fue Escolano[14],
que publicó su obra a principios del siglo XVII. Dicho autor cuando describía
el sistema defensivo de la costa hablaba de una torre y de una isla denominadas
ambas de Benidorme y sobre ellas
dice: “El nombre se le dio un pueblo
situado en la misma marina llamado Benidorme [...] Los Moros quando eran
señores de la tierra, le llamauan Benidarhim, y nosotros Benidorme; y el nombre
se le dieron los Moros por la familia, o Aduhar de Darhim que se quedo a
poblarle. Tambien le llamaron el Alig, que quiere dezir, cosa que se entra en
el mar: aludiendo al sitio del castillo y pueblo, según que en lengua Arabiga,
a lo que llaman los latinos promontorio, y nosotros cabo en Español, llaman
ellos Halig.” La existencia del prefijo Beni-, que en lengua árabe
indica un linaje, fue la causa de que Escolano atribuyera un origen islámico a
Benidorm y en ello fue seguido por muchos
autores. Sebastián de Miñano[15]
en 1846 lo expuso con claridad: “El origen de esta villa, débese a los árabes
que la fundaron contigua a la isla que hoy lleva el mismo nombre.” En fechas mucho más recientes aún encontramos
esta teoría. En el libro “Castillos, torres y fortalezas de la Comunidad
Valenciana”[16] de
1995 podemos leer: “Los orígenes de la
actual población son musulmanes [...] La villa dispuso de un castillo de origen
musulmán que se cita en las crónicas de la época”. A pesar de la rotundidad con que estos autores
afirman el origen islámico de Benidorm, las cosas no son tan sencillas. Por una
parte tenemos la etimología de la palabra “Benidorm”. Su aparente origen
musulmán encontró críticos desde hace muchos años. Asín Palacios dudaba de su
origen árabe “por no hallar elementos gramaticales arábigos que lo permitan”[17],
cosa que los estudios filológicos actuales confirman. Pasqual Almiñana
demuestra que la palabra Benidorm es de origen prerromano, posiblemente ibérico,
y tendría igual significado que la palabra de origen musulmán Alfalig: “peña que divide, que se adentra en el mar”.
Dicho autor lanza la hipótesis de que dos nombres distintos que designan una
misma realidad geográfica corresponden a dos épocas históricas distintas,
siendo Benidorm más antiguo que Alfalig o Canfali[18].
Por
otro lado Pedro María Orts Berdín, ya en 1898, aceptaba como casi seguro que la
palabra “Benidorm” procedía del árabe porqué según él “la sola pronunciación lo
denuncia”. Pero añadía que deducir de ello que la ciudad hubiese sido fundada
por los musulmanes era algo muy distinto. Él pensaba, como hemos visto, en un
origen griego.
El primitivo
Benidorm se asentó sobre el promontorio de Canfali. Su etimología, tanto en
ibérico (Benidorm) como en árabe
(Alfalig) significa “peña que divide”. Por su parte la investigación histórica no ha encontrado, de momento, referencias históricas seguras sobre Benidorm anteriores al siglo XIV. Algunos autores hablan del Benidorm musulmán, como por ejemplo P. Iradiel[19] que incluye Benidorm entre los “centros costeros que habían mantenido puertos florecientes durante la época islámica”. Pero no indica en qué basa su afirmación, por lo cual no parece fiable. Por tanto las referencias más antiguas y comprobadas sobre nuestra ciudad siguen siendo, por ahora, de época cristiana. Resulta significativo que Benidorm no se nombre en
el Llibre dels Feyts de Jaume I, en
el momento de la conquista cristiana (1244), y que sí se citen otras
localidades próximas como Relleu, Finestrat, Polop y Altea la Vella. Tampoco se
nombra Benidorm en las donaciones de Lliriet del 20 de julio de 1249. En este
documento cuando se indican los límites de dicha alquería se dice que limitaba
con Sanchet, Polop, Finestrat y el mar. Esta alusión al mar llama la atención
porque en su lugar se tendría que haber dicho que limitaba con Benidorm. La ausencia de Benidorm en los documentos cristianos del siglo XIII fue indicada por Martínez-Morellá[20] que escribió: “En la documentación de registros de cancillería de Jaime I el Conquistador y Pedro el Grande no suena el nombre de Benidorm. Podría ser, tal vez, que estuviese comprendido entre los “castillos y torres” de Polop, su señor geográfico natural”. Ante la inexistencia de Benidorm en la documentación cristiana del momento de la conquista resulta fácil deducir que no se nombra Benidorm por la sencilla razón que no existía. Pero eso sería llevar las cosas demasiado lejos: en la investigación histórica los testimonios negativos no son seguros. Por tanto no sería correcto deducir que Benidorm no existía porque no se cita en la documentación y hay que dejar abierta la puerta a la posibilidad de que existiese Benidorm antes de la conquista cristiana en 1244 aunque los conquistadores no lo citasen. Y si existía Benidorm antes de esa fecha caben dos posibilidades: que se tratara de un núcleo de población muy pequeño que no resultaba importante para los contemporáneos o bien, como indica Martínez-Morellá, que en esa época ya formara parte del término del castillo de Polop como sucedió más tarde
La primera aparición de
Benidorm en la documentación dataría de 1270 según J. Torró[21]
el cual incluye, en un mapa de la zona de las Marinas, una aljama autónoma
dirigida por At-Tifasi y que ocupa la mayor parte del territorio actual de Benidorm,
aunque no aparece señalada de forma explícita la localidad de Benidorm. Una
aljama era una comunidad musulmana que, incluso bajo dominio cristiano, se
regía por sus leyes islámicas, tenía sus propios gobernantes (cadí, amín, etc.)
y conservaba su lengua, cultura y tradiciones específicas. Esto nos plantea
varias preguntas para las cuales, por ahora, no tenemos respuesta. En primer
lugar habría que preguntarse por la fecha de creación de esta comunidad, que no
tiene que ser necesariamente anterior a la conquista cristiana. Otra pregunta
que podemos hacernos es si el castillo de Benidorm que se cita posteriormente
en la documentación existía en época islámica o se construyó como consecuencia
de las sublevaciones de 1248 y 1275 para controlar a los musulmanes de Benidorm
y la comarca. Finalmente, desconocemos si en estos momentos del siglo XIII, anteriores
a la creación del municipio cristiano de Benidorm, coexistían musulmanes y
cristianos en nuestra ciudad como parece sugerir la Carta Puebla de 1325.
Como conclusión podemos
decir que actualmente tenemos dudas sobre el momento preciso en que aparecen el
pueblo de Benidorm y su castillo. Su origen en época islámica, que antaño se
daba por evidente, hoy no lo es tanto. Y aunque tampoco disponemos de datos
para negarlo, los indicios que por ahora tenemos apuntan a su origen en época
cristiana. Si Benidorm hubiese sido creado en época islámica, con anterioridad
a la conquista cristiana, se trataría de una comunidad muy pequeña que los
cristianos no consideraron necesario citar y que dependería de alguno de los
castillos vecinos (Finestrat, Polop, etc). V.- La conquista cristiana de Benidorm Otro punto que la actual investigación histórica ha
puesto en revisión ha sido la conquista cristiana de Benidorm. Si se daba por
supuesto que Benidorm había existido en época islámica, la consecuencia natural
era pensar que había sido conquistado por Jaume I junto con el resto de
localidades de la Marina. Quereda Sala[22]
recoge esta idea y dice: “La villa fue
conquistada por Don Jaime I en 1254 y poblada por cristianos, especialmente por
gentes de la vecina y más antigua población de Villajoyosa. Los moros se
sometieron por espacio de seis años, al cabo de los cuales se sublevaron y
mataron a sus conquistadores, siendo de nuevo sometidos por aquel monarca”.
El texto contiene afirmaciones muy discutibles y, aunque el autor no cita su procedencia, reproduce fielmente un párrafo de Castañeda y Alcover[23] del año 1919. No queda claro en qué se basan ambos autores para afirmar que Benidorm se conquista en 1254 ni dónde obtienen la noticia sobre la sublevación de los musulmanes de Benidorm y la matanza de los cristianos. Orts Berdín creía también en la existencia de un
Benidorm musulmán y en su conquista por las tropas cristianas. Recogió y dio
por válida la versión que describe Mossén Jaume Febrer en sus
Trobes. Este autor habla de un tal Roc
Castelló explicando que navegó desde Rosas con una fragata, desembarcó en
Benidorm y durante la noche asaltó y conquistó el castillo haciendo prisionero
a su alcaide. Dice así[24]: Roque Castelló la empresa mes grataFonh vengut de Roses ab una fragata.Junt á Benidorm é el castell prengué
Cautivant als moros, é á son adalit.” Estos versos hacen referencia a una fragata, tipo de embarcación que no existía en el siglo XIII. Además sabemos con certeza que Jaume Febrer es un personaje que nunca existió y que su supuesto libro es en realidad una falsificación[25] realizada entre 1650 y 1680 por el cronista valenciano Onofre Esquerdo para defender los intereses de los nobles valencianos.
Por otro lado la conquista
cristiana de la Marina se realizó entre 1244 y 1245 utilizando sobre todo
capitulaciones, no combates. La debilidad militar de los musulmanes permitió a
los cristianos una ocupación rápida del territorio sin necesidad de grandes movimientos
de tropas ni batallas. Como contrapartida se permitió a los musulmanes continuar
en sus tierras conservando su religión, lengua, costumbres, etc. No se intentó
su asimilación ni su conversión al cristianismo y sólo se pretendió que pagaran
tributos al rey. Por tanto, si Benidorm existía en esos momentos, no se ganó
por conquista sino por capitulación pactada. La villa no podía oponer
resistencia militar significativa porque tenía unas fortificaciones débiles y
las murallas más importantes se
construyeron a principios del siglo XV[26].
Por tanto la conquista del castillo de Benidorm que se celebra en la Fiestas de
Moros y Cristianos no tiene fundamento histórico. Ni siquiera tenemos la
certeza de que existiera el castillo de Benidorm en esos momentos.
Francisco Amillo Alegre
VI.- NOTAS DEL AUTOR:
[1] Quereda Sala, José J. “COMARCA DE LA MARINA. Estudio de Geografía Regional” Excma. Diputación Provincial de Alicante. Alicante, 1978. [2] Martínez Morellá, Vicente: “Inventario del Archivo Parroquial de Benidorm” Comisión Provincial de Monumentos. Alicante, 1957 [3] Mateo Box, Juan: “Historia de los Castillo de la provincia de Alicante”. 1953
[4] Escolano,
Gaspar: “Década primera de la
insigne y coronada Ciudad y Reyno de Valencia.” València, 1610-1611, 3 vols. T. I, p. 386 [5] “Geografía General del Reino de Valencia. Provincia de Alicante”, dirigida por F. Carreras y Candi. Edit. Alberto Martín Barcelona, p.160. [6][6] Orts Berdín, Pedro M.: Apuntes históricos de Benidorm. Alicante, 1892. Tip. El Liberal. Págs 56 y 77. [7] Esta ciudad es nombrada de formas diversas según autores: Alone, Alonis y Alona [8] Martínez-Morellà, V. “Inventario ...”, p. 10.
[9]
MARTÍNEZ-MORELLA, V.: Síntesis histórica de Benidorm. Prólogo a las
Ordenanzas de Construcción. Ayuntamaiento
de Benidorm. 1955
[10] “Història del País Valencià. Prehistòria i Antiguitat ... ” Edicions 62. Barcelona, 1988. Vol. I, p. 79: “Ens fa l’efecte, tal com estan les coses, abans de discutir, [...] a quin dels actuals pobles de la Marina correspon l’antiga Hemerecopéion i les altres, més diluïdes, suposades fundacions gregues veïnes, el problema que cal plantejar-se és si realment existiren mai.” [11] Abad Casal, L.: “Historia del Pueblo Valenciano”. LEVANTE. Valencia, 1988; vol. I, p. 65-66. [12] Op. cit. pág. 100: “[...] se encuentren en el cerrillo de la Cala, restos calcinados de un pequeño pueblo cuyo título se desconoce.” [13] Información verbal aportada por el arquitecto Joan Josep Chiner.
[14] Op. cit., p. 98 [15] Citado por Alminyana Orozco, Pasqual “Els topònims de Benidorm (1321-1955)” [16] Sánchez Jimenez, Máximo: “Castillos ...”, Levante, El Mercantil Valenciano. 1995. Pág. 501 y 502. El texto está plagado de errores siendo el más grave confundir las torres vigía del Aguiló y Caletes. [17] Citado por Quereda Sala, J. J.: “Comarca ...” pág. 386 [18] Op. cit. pág. 35. [19] “Història del País Valencià”, vol. II: “De la conquesta a la Federació Hispànica”, página 313 [20] Martínez-Morellà, V. “Inventario ...” pág. 11. [21] Torró, Josep: “El naixement d’una colònia: dominació i resistència a la frontera valenciana (1238-1276)”. Edición del Instituo de Cultura Juan Gil-Albert y la Universitat de València. Valencia, 1999. El mapa está en la pág. 113.
[22] Op. cit., p. 386. [23][23] Castañeda y Alcover, V.: “Relaciones Geográficas, Topográficas e Históricas del Reino de Valencia hechas en el siglo XVIII a ruego de Don Tomás López”. Madrid, 1919. Páginas 47-48. “La conquistó Jaime I en 1254 y poblada por cristianos, soportaron los moros la dominación durante seis años, al cabo de los que, sublevándose, exterminaron a los conquistadores, siendo de nuevo sometidos por aquel Monarca.”
[24] Op. cit., p. 88 [25][25] Martí de Riquer: “Història de la Literatura Catalana”. Edit. Ariel. Barcelona, 1980. Vol. III, pág. 654. [26] ARV. Real, núm. 267, folio 115v, año 1438: autorización para amurallar el lugar de Benidorm.
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