Aquí tenéis a Pepe Matute, un virtuoso de la perscución con un gran toque de muñeca.

 
     
     
 

 
 

Al igual que el lobo lanza sus aullidos en las frias noches de invierno, Pepe, en la cálida noche tropical, y junto a una frondosa cascada, lanza sus lamentos borincanos ,a golpe de repique, en sus timbales.

 
     
     
 

 
 

El frenesí del ambiente contagia a la macumba y todo se consuma en un deseado milagro: como respuesta a sus llamadas, de la macumba surge una diosa. . .

 
     
     
 

 
 

Y este es el feliz resultado. Moraleja: ˇ Hay que comprarse unos timbales !

 
     
     
     
 

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