EL PROCESO VITAL AMOROSO

Por

Juan Aznar

 

     

 

          Cuando se habla de amor, cuando se hace filosofía, sobre el tema, generalmente se suele enfocar como valor permanente. Y entonces estamos de acuerdo en que es un valor permanente, pero sometido a las mutaciones de los sujetos que pueden alterar no su ausencia, pero si su sustancia. En efecto, ¿Se manifiesta de la misma manera el amor en una adolescente, en una mujer, en esta durante su embarazo, o durante la ausencia del orgasmo?, sin duda, aquel se ve afectado por estos distintos estados anímicos que repercuten en las acciones y reacciones mas primarias.

          Para entender mas profundamente como nacen los sentimientos amorosos en la adolescencia, habría sin duda, que hablar de Freud, y su complejo femenino de castración, es decir, la niña se percata de que el niño tiene algo que ella no tiene; por eso, el suizo, Fritz Kahn afirma que la primera experiencia sexual de la joven es negativa; de ahí que Oswalt Kolle estime que a partir de esos momentos en la mayoría de las niñas, se desarrollan los celos, y su deseo de perecerse al niño, y así muchas niñas suelen ser jefes de grupos de niños. Y de cara al tema del amor, un problema que encuentra la adolescente es su "desconocimiento", y es un mundo que tendrá que descubrir personalmente; no existe una adecuada formación amorosa, quizá porque durante muchos años se han identificado amor y sexo y porque todo ello era "tema prohibido"; los padres no han formado a los hijos y estos se encuentran como francotiradores en el campo amoroso. Las consecuencia, naturalmente, son muy negativas y los perjudicados son los propios adolescentes.

          Cuando la persona cruza la adolescencia y la juventud, conforme se hace adulto sus emociones y reacciones suelen ser muy distintas. Pero aquí si que se puede hacer una clara diferenciación entre hombre y mujer, ya que las respectivas estructuras fisicopsíquicas son distintas. Por ello si el hombre se erotiza con gran facilidad, la mujer necesita anteponer un fuerte impacto amoroso que la subyugue. Partiendo de estas bases, los comportamientos de cada uno, y muy especialmente del hombre deben tener en cuenta la esencia del alma femenina para que el nexo sea dulcemente afianzado. De aquí que si el hombre actúa con egoísmo, prisa y sin comprender la necesidad de aquel impacto, sucederá, muy frecuentemente, que el fracaso sobreviene. A todo ello hay que añadir que la excitación sexual femenina es mas lenta que la masculina y necesita una elaboración y mimo con gran detalle.

          Un momento realmente delicado en la relación amorosa es tras el embarazo de la mujer, durante el cual el subconsciente de éste, sus inhibiciones operan decisivamente. Luego se debe tener en cuenta este punto, puesto que las motivaciones no provienen del consciente, sino del subconsciente, y hay que actuar aun con gran sutileza. Y sobre todo hay que contar con que la mujer va a ser madre y ello es una de las determinantes de mayor relieve en el universo femenino. Al nacer, algunas mujeres se identifican tanto con su posición de madres que pueden provocar en el marido una reacción de repulsa, influenciada por los celos; otras veces, sin que la mujer adopte aquella postura, el hombre siente unos celos infundados, lo que sucede a seres con una gran carga de egoísmo. Otras veces, es el deseo desenfrenado del hombre por sentirse padre que sitúa a la mujer en una posición de mero instrumento o intermediario para hacer posible las metas y objetivos del marido. Y también existen supuestos en que la imposibilidad de tener hijos, bien por parte del hombre, bien por parte de la mujer, guardan un trauma. Pero para solventar todos estos problemas, apuntados, no solo se requiere delicadeza y sutileza, también sinceridad. Y la sinceridad dejara el camino libre a la proyección amorosa, si es que existe; si no existe, aquellos problemas pueden ser la causa de distanciamiento y rupturas en la pareja. Cuando existe realmente amor, todo es mas sencillo. De ello estamos convencidos. Nuestra vida profesional hemos podido conocer muchísimas separaciones y divorcios ¿Causas?, aparentemente eran muchas, pero en una gran mayoría de casos, como denominador común se observaba una ausencia de amor. Por ello cada vez defendemos mas la necesidad del amor, no solo por un convencimiento racional, e incluso espiritual, sino también por la experiencia tenida. Ahora que está tan de moda "pasar" de todo..., a veces el pasar podrá ser beneficioso y habrá cosas de las que se podrá pasar, pero del amor nunca, porque es un valor y una categoría de valía permanente.  

 

     
     
     
 

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