¿ Como dices ? ¡ Que me quieres ! ¡ Ay que risa Tia Felisa !

                       ¿ Que me quieres ? ¡ Tus palabras me abruman ! ¡ Me agobian, me oprimen, me aplanan, me subyugan, , me acongojan. . . ! ¡ Ay que risa !

                       Una amiga mía me contaba que se le apareció ¡ El hombre de su vida !. Tambien decía que la quería, en tono serio y grave, con la cabeza inclinada y ¿ Que es lo que pretendía ?: ¡ Poca cosa ! Irse a vivir a su apartamento para ahorrarse la pasta de un alquiler, que le diese de comer, le lavase y planchase las camisas, estar tumbado, en chandal, en casa, leyendo el AS mientras la otra trabajaba en la cocina de un hotel, y cuando venía del trabajo sacarle 30 0 40 euros para irse a tomar unas copas y, si ligaba, tirarse a otra. . . Cuando regresaba a casa dependiendo del whisky que llevase en el cuerpo , paliza sí, paliza no, alternativamente. . . .¡ En fin ! ¡ Una ganga !

                       Y todo eso . . .¿ A cambio de qué ? ¿ De un polvo ? ¡ Pero chica ! Si eso. . . ¡ La casa invita !

                      Y ella, destornillándose de risa respondía : ¡ Y le dije ! ¡ Ay que risa Tía Felisa !

 
     
     
     
     
 

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