El Marqués de Castel Rodrigo disponía de unos terrenos, denominados La Florida, en Madrid. En dichos terrenos y concretamente en la Cuesta de los Areneros, el Rey Carlos IV ordenó que se construyese una Iglesia. La Ermita se consagró a San Antonio de Padua y desde entonces y por las razones expuestas se viene conociendo como la Ermita de San Antonio de la Florida. Si todo esto ocurría en los años 1792 y siguientes, desde entonces esa Ermita ha sido muy popular en Madrid.

          La Ermita fue decorada con unos frescos que pintó Goya. Realmente el gran pintor aragonés vivió en Madrid , a partir de los cuarenta años, como pez en el agua: pintor de cámara de los Reyes, amigo del duque de Osuna con el que se marchaba al Parque del Capricho ( del Duque de Osuna ) muchas tardes, amago de la Duquesa de Alba y hay quienes opinan que " algo mas ", en fin. . .¡ que el tío estaba montado !

          Durante los últimos dos siglos han sido muy típicas las romerías y verbenas de San Antonio, de las que se hizo eco la literatura y también la música, concretamente la zarzuela; recordáis aquello de " A San Antonio, por ser un santo casamentero. . . ."

          La verbena de San Antonio era la típica de las modistillas en Madrid. Cuando yo era joven aun tenia un gran sabor esa verbena: Solía frecuentarla todos los años y saborear la celebre sidra. Y recuerdo que aun era costumbre entrar en la ermita y las chicas posaban su mano en la pila del agua bendita ( que se encontraba llena de alfileres ) y, se creía, que al levantar la mano, ese año tendrías tantos amores cuantos alfileres se te hubiesen pegado a la palma. Recuerdo un año que acompañaba a una chica y ella estaba sumamente interesada en posar la mano en la pila del agua bendita. Y así lo hizo. Cuando la levantó tenia la palma de la mano repleta de alfileres y aunque ella pretendía moverla, disimuladamente, con la finalidad de que se cayesen algunos y quedar como puritana ante mis ojos, no lo consiguió. . . Yo la miré y la dije " ¡ Que suerte vas a tener ! " Bueno no me extraña que se le pegasen tantos alfileres porque, la verdad sea dicha, aquella chiquilla estaba fabulosa y el asunto no era para menos.

          Pero, ¡ A lo que vamos, pequeña !. San Antonio siempre ha sido un Santo casamentero. Yo no dudo de San Antonio mas lo que si dudo hoy es que casarse sea negocio para una mujer. No lo creo así. Y el caso es que no paro de ver bodas pero ¿ Queréis que os diga lo que realmente pienso ? Pues creo que hoy une mas la Banca y las hipotecas que la Iglesia.

 
     
     
     
     
 

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