Los zapatos en la ventana en la Noche de Reyes

 
     
     
     
 

          Es tradicional que en la del 5 de Enero los Reyes Magos traigan regalos a los niños buenos y a las niñas buenas. Los niños ponen sus zapatos en la ventana con la esperanza de que cuando despierten los Reyes les habrán dejado sus regalos.

 
 

          Todos tenemos experiencias de este tipo de cuando éramos niños. Yo todavía procuro, con todas mis fuerzas, seguir siéndolo. Esa ingenuidad e inocencia que caracteriza a la infancia es de las cosas mas hermosas. En la medida que vamos perdiendo esa inocencia vamos conociendo, quizá, lo mas incómodo de la vida y lo que mas desilusiona al ser. Y yá, cuando peinas canas o, como en mi caso, las llevas por sombrero el desengaño es total ; menos mal que siempre nos queda una ilusión y una esperanza que tenemos que segregar nosotros mismos o resurgir de nuestras propias cenizas como el Ave Fenix.

 
 

          Este año yo también pondré los zapatos en la ventana. Y os aconsejo que también los pongáis. Pero que no os pase como a mí hace unos años. Me encontraba en Madrid, pasando unos días, en plan de lobo solitario. De vez en cuando bajaba a la pradera y telefoneaba a alguna amiga. Con una de ellas mantenía una relación mas estrecha; eso de que cortas y no cortas. . .etc. La Noche de Reyes me invitó a cenar en su casa; al final yo quería marcharme y ella insistió en que debía de quedarme y poner los zapatos en la ventana para que me echasen los Reyes mi regalito. Fui tan ingenuo que acepté. A la mañana siguiente los zapatos habían desaparecido ( ya ignoro si ella los hizo desaparecer; seguro que sí ) y de regalito nada. Lo que si paso es que me tuve que quedar con ella todo el siguiente día porque era fiesta y las tiendas estaban cerradas. Bueno, quizá fue el mejor regalo que los Reyes me pudieron poner.

 
            ¡ Este año también pondré los zapatos !  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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