SAN RAMÓN NONATO Y LA ORDEN DE LA MERCED

 
     
     
 

          San Ramón Nonato nació en Portell, pequeña aldea de Segarra correspondiente a la diócesis de Solsona, en Cataluña haci el año 1.200. Parece que era de familia humilde lo venida a menos y su apellido podría haber sido el de Sarroy. El sobrenombre de Nonato obedece a que fue extraído del seno de su madre ya fallecida. Hay historiadores que afirman que quien extrajo con su daga operó en el vientre de la madre para poder sacar al niño fue Guillén Folch, Vizconde Cardona, que ese encontraba cazando en los alrededores y que después le apadrinó; sucede, además, que los hijos del Vizconde, Ramón V y Ramón VI tuvieron relación con el Santo y le trataron en la intimidad.

 
 

          Se cuenta que durante su juventud iba a rezar a la Iglesia de San Nicolás y mientras rezaba el rebaño de ganado que tenia que cuidar se lo custodiaba un ángel. Tuvo alguna aparición del diablo en forma de anciano y de pastor. Fue la Virgen la que le indicó que ingresase en la recien fundada Orden de la Merced a lo que le ayudó el Vizconde Cardona manchando a Barcelona a tal fin. La Orden estaba instalada provisionalmente en el Palacio del Rey Jaime I y mas adelante se trasladaría al Convento de Santa Eulalia. Si bien era muy querido por el fundador de la Orden, San Pedro Nolasco, mantuvo gran amistad con Fray Serapio con el que realizo dos excursiones a tierras musulmanas para redimir a los cautivos cristianos pues esa era la finalidad de la Orden de la Merced. Otros viajes los realizó con fray Guillem de Bas al reino moro de Valencia en 1.224 y también con el propio San pedro Nolasco. Ordenado ya sacerdote, realizó otros viajes a Argel en 1.229 y a Tunez en 1.236.

 
 

          El Papa Gregorio IX le premió con la sagrada púrpura y la diaconía romana de San Eustaquio y cuentan que en cierta ocasión se desprendió de sus ropas cardenalicias para entregárselas a un necesitado. Llamado por el Papa, se despidió de la familia Folch y camino de Cardona se sintió mal y falleció. Como su cuerpo se lo disputaban los Vizcondes y la Orden a la que pertenecía trataron de solventar el tema mediante un juicio de Dios: cargaron el ataud con el cadaver sobre una mula ciega la cual anduvo errante cierto tiempo hasta que cayó el animal rendido ante la Ermita de San Nicolás que tantas veces había visitado el Santo. Esa ermita paso a llamarse mas adelante de San Ramón.

 
            La devoción a San Ramón Nonato es muy grande especialmente en Cataluña y su fama es universal. Se le considera el abogado de las embarazadas y parturientas .  
     
     
     
 

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