Me gusta frecuentar este rincón. Durante un tiempo lo tenía dentro de mi propio despacho. Luego lo independicé mas aún. Normalmente mis ratos de meditación los acompaño con el aroma del incienso que se desprende de aquellos palitos que veis sobre un cuenco de madera. Un cuenco que esta hecho con la raíz de un árbol y es de una sola pieza. Quien me lo regaló me dijo que en el estaba impresa toda el alma de ese árbol. Cuando lo tocas sientes una sensación muy especial.

En realidad todo son recuerdos y todas esas cosas tienen un alma. Quienes practicamos el cumberlandismo sabemos perfectamente que a través del tacto se pueden visualizar situaciones  y comportamientos. En determinados momentos una jarra, un tul, un simple pañuelo, cualquier objeto pueden ser muy elocuentes si antes han sido tocados por una determinada persona y ahora eres tu quien los acaricia.

Por estas razones y porque creo que para comprender a una persona o a un pueblo hay que ponerse en su lugar, en sus mismas circunstancias, hay veces que medito en este rincón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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