El hechicero o brujo era un personaje de gran importancia en las tribus primitivas. Se le consideraba poseído de poderes sobrenaturales y mágicos que le permitían provocar hechos milagrosos. Pero sería injusto atribuir solamente a las culturas primitivas el culto por la magia, la hechicería y el fetichismo. En culturas mucho mas superiores, sectores de la sociedad han practicado estas artes. Y podemos afirmar que en la sociedad actual hay grupos o sectores que continúan con tales practicas. Lo que sucede es que en esos pueblos, y hablando concretamente de los nativos de Norteamérica, el hechicero tenia un protagonismo total.

          En el " hechizo " se pueden utilizar objetos de todos los reinos de la Naturaleza. Puede ser un trozo de madera o una simple piedra. La característica del hechizo es que ese objeto no cobrará su fuerza sino es en virtud del " encanto ". Cuando el hechicero produce ese encantamiento el objeto cobra la importancia decisiva para la finalidad propuesta.

         En suma, con el hechizo se trata de provocar o atraer el mal o el bien. Y el hechizo cristaliza bien en una acción directa o en talismanes, amuletos, filtros . . . Hoy, los filtros de amor o amuletos de amor o de la suerte los vemos que se venden hasta por medio de la prensa en sociedades que se consideran superdesarrolladas. Por ello comentaba anteriormente que el tema de la hechicería no es solamente histórico y privativo de sociedades primitivas. Es otro aspecto de análisis de la vida.

       Los hechizos podríamos clasificarlos en: 1. Hechizos familiares: consistentes en objetos de antepasados que sirven de nexo de unión del pasado al presente. 2. Hechizos protectores: en orden a la salud, fecundidad, riqueza, poder . . . .3. Provinientes de fuerzas de la naturaleza: viento, tierra, mar. . .etc 4. Hechizos vengadores: Consistentes, esencialmente, en maleficios.         

          El hechicero ha existido en todos las culturas; mas, como estamos tratado de las minorías étnicas en América del Norte nos concretaremos a ellas. Al hechicero se atribuía una fuerza mágica, conocida por mana, orenda, wakan, nava, tilo, hasina  . . .etc. Los esquimales han practicado el " sacrificio" con objeto de obtener los parabienes del mas allá. Nelson comentaba que los nativos de la zona de Norton Sound y Bajo Yakon, a veces sacrificaban a un recién nacido para que su espíritu les favorezca en la caza. Los seres sobrenaturales ( " thungat " ) son vagabundos celestiales que guían al cazador.

         Los apaches portan talismanes denominados " tzi-deltai " que se hacen de madera de abeto, pino o cedro, de forma humana y están pintados con rayas en zig-zag. Para esta tribu, la malaquita es un piedra muy preciada y algunos la llevan asida a su arco en la creencia de que tal piedra les permitirá tener mejor puntería. También hacen " filacterios ", consistentes en trozos de piel donde pintan algunos símbolos y tienen una finalidad medicinal, portándolos ocultos.

El hechizo ha sido utilizado por distintas religiones. También por la Religión Católica, pese a que esta religión ha condenado siempre la superstición y la hechicería. Pero, pongamos algunos ejemplos: un hechicero de un pueblo nativo americano invoca la lluvia . . . y la Iglesia Católica pensaría que eso es una superstición; pero, en cambio, sale una procesión católica y llevan una Virgen para provocar que llueva ( las celebres " rogativas " ) y ello, que se produce en muchisimos lugares y países, se ve completamente normal y como una señal de fe. Vemos a un hechicero de la tribu baqueteando un mando de madera y plumas y se considera algo propio de culturas primitivas; en cambio vemos a un sacerdote escanciando agua bendita con el hisopo y ello tenemos que aceptarlo como una muestra de fe. Vemos a un indígena o nativo americano con un fetiche colgado al cuello y se considera que es victima de su incultura: pero, lo cierto es que los mismos que lo critican llevan colgados también al cuello cruces y ello lo estiman un signo de fe.

          Respecto a lo que termino de comentar he de aclarar: que ni estoy en contra de los hechiceros ni de la Religión Católica. Lo que sucede es que si aceptamos una cosa, aceptemos también la otra, porque, son la misma cosa. Lo que no se puede hacer es considerar a la hechicería como una salvajada y luego los que la condenan hacer las mismas cosas y que tengamos que aceptarlas como signos de fe.

 

 

  

 
     
     
     
 

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