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A veces humanizamos los objetos inanimados y
ello por diferentes razones: unas veces porque desconfiamos de los
humanos y al humanizar el objeto tratamos de crearlo siguiendo nuestros
deseos y líneas de pensamiento; sería algo parecido a lo que hace el
dibujante humorista o el pintor en muchos momentos. Otras veces ese
objeto inanimado reviste tal importancia para nosotros que se le
humaniza porque tratamos de sentirlo mas cerca todavía. Este es el caso
de nuestra modelo Carmen respecto al catavinos. Es comprensible
porque el catavinos encarna toda una elegante filosofía. |