ELEL CRANEO SANTO DE HORCAJADA

 

     
     

 

 

 

 

 

Horcajada es una villa de Avila, que se encuentra a unos diez kilómetros, de Barco de Avila y a 1.034 metros de altura. Este bello y pintoresco pueblo, bañado por el río Tormes, se ubica en las estribaciones del Cerro Cabeza Aguda, risco Ermita, y Monte Quebrada.

La Iglesia se encuentra en la cima de un cerro desde donde se divisa la panorámica total del pueblo. Cuando entramos en la Iglesia encontramos un crucero y abride de finales del gótico, una bóveda de cruceria, un altar mayor barroco... incluso si contemplamos la torre, en su fachada exterior, podremos contemplar unas piedras que sirven de contrapeso para la cuerda del reloj que se ubica en el campanario.

En efecto, podemos contemplar, tipismo y arte, pero podemos admirar algo mas. Si estamos en la Sacristía de la Iglesia, frente a la puerta de entrada se halla un armario de puertas marrones; en uno de los cajones se encuentra el "Cráneo Santo" o "La Cabeza santa". Se trata de una calavera, bien conservada, con un brillo que parece esmaltada, y que, en su parte superior tiene una especie de coronilla y escarapela que sirve para mantener una pequeña cruz; y en su parte inferior se encuentra engarzada un soporte plateado que la circunda y en el centro de su base tiene un hueco que servia para incrustarle en un cetro o en una peana ad hoc.

El "Cráneo Santo", perteneció a un pastor llamado Juan de la Berza; hay quienes opinan que tenía fama de bonachón..., lo cierto es que él, en vida, siempre decía "Mi cabeza va a servir para curar el mal de rabia"... Hay también quienes consideran que Juan de la Berza era el mismo pastor al que se le apareció la Virgen de Cespedosa de Tormes, si bien este punto no está comprobado.

Desde antiguo, existe gran devoción y fe hacia el "Cráneo Santo"; la gente de la zona iba a la Iglesia para ver, y rezar al Cráneo, pasaban pan sobre el Cráneo, lo que se llamaba "saludralo" y ese pan lo guardaban las familias. El hecho sorprendente y paranormal es que ese pan no se enmohecía, no se ponía duro, permanecía durante meses sin alterarse... y el pueblo y la gente de la zona consideraba que este hecho es milagroso. Pero aquí no termina el tema: ese pan se lo dan a comer a los animales y quedan automáticamente inmunizados contra el mal de la rabia. Y esta comprobadísimo que los animales que comían ese pan no eran atacados por los perros rabiosos. Todavía nos cuenta gente de la zona, que cuando aparecía un perro rabioso, y las mujeres corrían por las calles del pueblo gritando "¡Perro malo! ¡Perro malo!.... se han detectado casos de encontrarse con el perro un animal que había comido el aludido pan, y automáticamente, el perro se quedaba quieto, se tumbaba en tierra y con las patas delanteras, las cruzaba, formando una cruz... se decía entonces, que el perro tenía "rabia muda".

Con relación a las personas se conoce un caso: un sacristán de la Iglesia tenía un perro y le acompañaba todas las tardes al campanario, cuando iba a dar el toque de oración; una tarde que el perro apareció rabioso, cuando el sacristán fue a subir a la torre, el perro se marcho desapareciendo.

Es natural pensar la fe que la gente de la zona profesa al Cráneo, que ha mantenido desde el primer momento; por ello el "Cráneo Santo" se veneraba y estaba expuesto a las filas dentro de una vitrina, en el altar. Cuando Play Daniel fue Obispo de Avila, según acta de una visita pastoral ordeno retirar el "Cráneo Santo" del altar, y ello no fue aceptado de buen agrado por todos aquellos que tenían fe.

El "Cráneo Santo" sigue en Horcajada. Y el fenómeno se sigue produciendo. Los habitantes del lugar siguen con su fe. Y todo ello tuvimos la oportunidad y la satisfacción de comprobarlo.

 

     
     
     
 

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