LOS MILAGROS DE LA VIRGEN DE CHILLA

 

     

 

 

 

     

 

          En la provincia de Ávila, cerca de Arenas de San Pedro, se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Chilla; para ir al lugar, partiendo por ejemplo, de Arenas de San Pedro, nos dirigimos a Candeleda y por una carretera local y específica, a siete kilómetros nos encontraremos con la ermita. Un bello recorrido, por una sinuosa carretera que se ha abierto paso a través de frondosas pinadas, con pintorescos paisajes y allá, bajo el grandioso panorama del Circo de Gredos, en un verde paisaje divisamos un conjunto de paredes blancas, coronadas por marrones tejados, donde la piedra deja verse para formar el dibujo en las aristas de las paredes o en la sencillez de su portada principal.

          Junto a la ermita, una bella edificación con una balconada de madera, que sirve de vivienda, para la venta de recuerdos; a la entrada de la ermita, en una sencilla mesa encontraremos a un hombre de espíritu bohemio, que vende estampas, recuerdos, y también, hierbas de la zona... es un pintor que está reproduciendo al óleo algunos milagros de la Virgen.

          Hace más de seiscientos años (Hacia 1300), tuvo lugar la aparición de la Virgen a un pastor del lugar, y el milagro se refleja en un óleo que se conserva en la ermita y desde entonces se le profesa gran devoción, siendo la patrona de la Villa de Candeleda. El poeta Adelardo Tey ha dejado constancia con su verso de este suceso extraordinario.

          Rivera Córdoba estima probable que la adoración de Nuestra Señora de Chilla sea consecuencia de la asimilación del Toponimo, del nombre del lugar donde se encuentra el Santuario.

          El día 8 de septiembre se celebra la Romería de Nuestra Señora de Cilla, declarada de interés turístico; si el segundo domingo coincide la Natividad de Nuestra Señora (día 8) se traslada al siguiente. Trajes típicos, bailes tradicionales, y la procesión con la imagen a través de un frondoso bosque de castaños, robles y todo ello con una misa al aire libre. Durante esos días se queman "Toros de fuego" y encierro.

          El festejo de los toros, según nos relata J. MŞ Blazquez, en su "Historia de España Antigua", es consecuencia de la existencia de pueblos eminentemente ganaderos, algunos asentados en Avila, Salamanca, Zamora y Cáceres. Donde se necesitaba un Dios que protegiese a los toros en sus enfermedades, y en su fertilidad, pero no es menos cierto el enfoque religioso que fray Andrés Torrejon, concede a estos festejos de toros en honor de la Virgen.

 

 

 

 

     
     
 

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