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EN RECUERDO A UN VIEJO AMIGO, A LA HORA DEL CAFÉ |
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De la persona que voy a hablar no revelaré su nombre porque no lo considero necesario. Si bien los analistas sobre Masonería ( y que tengan mi edad ) quizá puedan intuir a quien me estoy refiriendo. |
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Comenzaba en Madrid a ejercer mi carrera de abogado. Tenía 23 años. Solía comer en una conocida cafetería, " Amaya ", cerca de mi despacho. A tomar café venía un señor, de muy marcada edad. Nos hicimos amigos. Me contaba que había tenido cuatro infartos y, aun así, continuaba fumando dos cajetillas diarias de tabaco negro . . .aquel famoso " Ducados ". Yo siempre había estado interesado por la temática masónica. Mas durante la época de Franco que el tema estaba proscrito mi interés era aun mayor. Mi compañero de café, en una de nuestras regulares charlas me confesó que había sido, durante la guerra civil española, espía de Franco y que estuvo durante muchos años encargándose del Archivo de la Masonería que se encontraba en Salamanca. Aquello ya despertó mi curiosidad hasta límites insospechados. |
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Aquellas reuniones no había que f0mentarlas: se producían de forma natural y regular a la hora del café. Por mucho que haya podido leer sobre la temática, visitar archivos. . .etc, aquellas charlas fueron determinantes para conocer lo que no figura ni en los libros ni en los archivos sobre personajes de los últimos años, muchos de ellos vivos todavía. |
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Cuanto pudo aquel amigo contarme era rigurosamente cierto y lo hizo en prueba a nuestra amistad y porque confiaba en mi. Hoy desde aquí quiero saludarle, en el mas allá, y demostrarle mi recuerdo y que tampoco se equivocó al confiar en mi: aunque podría hacerlo ahora mismo yo jamás revelaré cuantas cosas me contó, que Irán conmigo a la tumba. |
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