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En 1393 el prelado Tenorio, aprovechando un viejo
cementerio ubicado junto a Santa María, construyó un claustro para el
Cabildo. Al final reclamó la presencia de Los Jerónimos y llegaron, en
1398, 12 monjes de la Sisla de Toledo con su prior Fray Gonzalo de
Ocaña. El Arzobispo sufragó las obras con sus bienes procedentes de su
madre y también con los que confiscó a la familia Calderón ( debido a un
homicidio de cierto magistrado ). En 1549 se reconstruyo el templo
concluyendo en 1624. |
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