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En tiempo de San Ildefonso y San Julián fue una Basílica visigótica y
monasterio. Destruido en la guerra de los siete años ( 1078-1085 ),
anteriores a la conquista de la ciudad fue restaurado por Alfonso VI
para conmemorar su victoria. Permitió que se instalasen unos monjes de
San Victor de Marsella y en el 11089 nombró como primer abad a Ricardo
de Marsella y legado a latere en España. El Monasterio quedaba vinculado
a Roma y se obligaba al pago de 10 monedas de oro al año. Se deben al
Rey Alfonso VI los fosos y muros del Castillo. En el 110 el Monasterio
fue destruido por los almorávides pese a la defensa realizada por Alvar
Fáñez de Aliñaría. En el 112 Pascual II ordenó la restauración a don
Bernardo ero los monjes temerosos de posibles nuevas avanzadillas
musulmanas abandonaron el recinto y Doña Urraca el 19 de Marzo de 113 lo
agregó a la Iglesia mayor de Toledo. Mas tarde Alfonso VIII lo cedió a
los Caballeros de la Orden del Temple y el Castillo volvió a recuperar
toda su fuerza . Mas cuando la Orden desapareció el Castillo quedo sin
vida. Y fue en 1380 cuando el Arzobispo Tenorio lo reestructuro y cedio
a Toledo. Por Real Orden de 26 de Agosto de 1874 se declaró monumento
nacional. |
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