ESPADERÍA TOLEDANA

 
     
     
     
 

          La espada ha sido el arma noble por excelencia. Algunas de ellas se depositaban en altares, se bendecían, se santificaban y representaban todo el poder temporal. Las que pertenecían a significados guerreros constituían autenticas reliquias. Baste con recordar l Joyeuse de Carlomagno, la Scalebor del Rey Arturo, la Flanberga de Bradimart, la Durindana de Roldán, la Belicasda de Renato de Montalbán, la Haute-Ilére de Olivier, la Tizona y la Colada de El Cid. . .

 
 

           Desde la Antigüedad las espadas españolas han gozado de gran fama. Lo cantaban así los poetas romanos, en particular Silio Itálico y Justino. Tito Livio consideraba que eran mejores las espadas de Hispania que las de los galos. Dentro de España una zona que se ha destacado siempre en la fabricación de espadas ha sido Toledo. Ya alcanzó una gran calidad en tiempos de Abderraman II y Alhakem II y sobre todo en la ornamentación de la espada. En la medida que los moros desaparecen la fabricación nacional va adquiriendo un perfil propio. La espada toledana llegó a considerarse como la primera del mundo.

 
 

          La fabricación de la espada llego a convertirse en autentica leyenda y algunos espaderos decían tener una formula secreta que aplicaban en el momento de templarlas, al producirse la inmersión de las hojas en el agua; ese tiempo era calculado rezando ciertas oraciones o pronunciando algunas palabras clave. El gremio de espaderos llegó a ser tan poderoso que la propia Corona le eximió del pago de derechos por la venta de armas.

 
 

          Se fabrican espadas con hojas de acero de estructura homogénea pero una característica esencial y propia de las espada fabricadas en Toledo es que sus hojas no son de acero puro sino que tienen un núcleo interior de hierro y por ello se conjugan la ductilidad y tenacidad de aquel con la elasticidad y dureza de éste. Las hojas de hierro y acero, una vez cortadas en la forma conveniente, se unen y se les da una calda al rojo para dar la puntada. De tal guisa se van soldando. Luego sufrirán diferentes pruebas: de la muletilla, consistente en apoyarlas transversalmente sobre una almohadilla y doblarlas hacia abajo para probar su grado de resistencia; la del plomo, que depositado en el suelo se apoya en él la punta de la espada para doblarla en semicírculo . . .Las espadas que superen las prueba pasaran al taller de acicalado para su pulimentación en una serie de fases ( esmerilar, lustrar y acicalar ).

 
 

          Otro paso muy importante es la montura y guarnición de las espadas. La empuñadura de las espadas puede ser lisa como sucede en las espadas de cazoleta o sable o también de forma caprichosa formando diferentes alegorías. La taza o cazoleta, la monterilla y el pomo componen las diferentes partes de la empuñadura que permite dejar libertad a la imaginación y gusto artistico-

 
     
     
     
       
   

   
   

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