| |
Se cuenta que Alfonso VI, prisionero en el Monasterio de Sahagun por
orden de su hermano Sancho II, huyó disfrazado de monje y solicito asilo
y hospitalidad a Al-Mamun en la Corte musulmana de Toledo. En cierta
ocasión , escuchó una conversación mantenida por los estadistas árabes,
preocupados por la escasa defensa que tenia Toledo por esta Puerta, al
carecer de río. Percatándose los árabes de la presencia de Alfonso VI,
quien se hizo el dormido, quisieron probar si realmente lo estaba
derritiendo plomo fundido cerca de su mano; el Rey supo soportar tal
prueba. Desde entonces a Alfonso VI se le conoce como El de la mano
horadada. |
|