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Cuando a principios del siglo XVIII Joaquín Churriguera efectuó la
ornamentación de las bóvedas de la Iglesia, no dudó en conservar la
cubierta de madera entonces existente, respetó los artesonados
primitivos, rebajando, con la fabricación de la falsa bóveda, la altura
del templo. Durante la reciente restauración de 1988 se instalaron
pasarelas y puentes por las cuales se puede admirar dicho artesonado |
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