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Un amorcillo dirige a dos hipocampos que arrastran la concha donde se
erige el Dios Neptuno, señor de las aguas, de los mares, y en su entorno
Thierry quiso esculpir geniecillos, caballos marinos, tritones, todo en
loa a la deidad, que en pos de desafío, porta el tridente para su
poderío sea bastante; y el conjunto forma la belleza en el estanque y
evoca la grandeza aun en silencio. |
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