En la española ciudad de Cáceres contemplamos una placa en homenaje y recuerdo a Rubén Darío. Así se le conoce si bien se llamaba Féliz Rubén García Sarmiento. Nacido en Nicaragua en 1.867. Hombre de gran cultura, mundología y sensibilidad. Se dedico a la carrera consular  y también al mundo periodístico; gran viajero. Su fuerte formación se deja ver en sus escritos. Sin miedo a equivocarnos podemos considerarlo uno de los padres del Modernismo.

         En su recuerdo, reproducímos aquí uno de sus poemas mas conocidos       
 

 
     
     
     
     
 

SONATINA

 
       
       
    La princesa está triste. . . ¿ qué tendrá la princesa ?  
    Los suspiros se escapan de su boca de fresa,  
    que ha perdido la risa, que ha perdido el color.  
    La princesa está pálida en su silla de oro,  
    está mudo el teclado de su clave sonoro;  
    y en un vaso olvidada se desmaya una flor.  
       
    El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.  
    Parlanchina, la dueña dice cosas banales,  
    y, vestido de rojo, piruetea el bufón.  
    La princesa no ríe, la princesa no siente;  
    la princesa persigue por el cielo de Oriente  
    la libélula vaga de una vaga ilusión.  
       
    ¿ Piensa acaso en el Príncipe de Golconda o de China ,  
    o en el que ha detenido su carroza argentina  
    para ver de sus ojos la dulzura de luz ?  
    ¿ O en el Rey de las Islas de las Rosas fragantes,  
    o en el que es soberano de los claros diamantes  
    o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz ?  
       
    ¡ay ! La pobre princesa de la boca de rosa  
    quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,  
    tener alas ligeras, bajo el cielo volar,  
    ir al sol por la escala luminosa de un rayo,  
    saludar a los lirios con los versos de mayo,  
    o perderse en el viento sobre el trueno del mar.  
       
    Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,  
    ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,  
    ni los cisnes unánimes en el lago de azur.  
    Y estan tristen las flores por la flor de la corte;  
    los jazmines de Oriente, los nelumbos del norte,  
    de Occidente las dalias y las rosas del Sur.  
       
    ¡ Pobrecita princesa de los ojos azules !  
    Está presa en sus oros, está presa en sus tules,  
    en la jaula de marmol del palacio real,  
    el palacio soberbio que vigilan los guardas,  
    que custodian cien negros con sus cien alabardas,  
    un lebrel que no duerme y un dragón colosal.  
       
    ¡ Oh quien fuera hipsipila que dejo la crisálida !  
    ( La princesa esta triste. La princesa está pálida )  
    ¡ Oh visión adorada del oro, rosa y marfil !  
    ¡ Quien volara a la tierra donde un príncipe existe  
    ( La princesa está pálida. La prinesa está triste )  
    mas brillante que el alba, mas hermoso que abril !  
       
    - ¡ Calla, calla princesa- dice el hada madrina-,  
    en caballo con alas, hacia acá se encamina,  
    en el cinto la espada y en la mano el azor,  
    el feliz caballero que te adora sin verte,  
    el que llega de lejos, vencedor de la Muerte,  
    a encenderte los labios con un beso de amor !  
       
   

RUBÉN DARÍO

 
     
     
     
 

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