EL REY DE ESPAÑA: SU FUNCIÓN MODERADORA.

 
 

COMANDANTE EN JEFE DE LAS FUERZAS ARMADAS

 
     
     
     
     
 

          Existe un convencimiento generalizado de que el Rey es esencialmente un símbolo de la unidad y permanencia; de que su función es moderadora en el funcionamiento regular de las instituciones, además de ejercer la más alta representación del Estrado español. Ello es cierto y está reconocido en el Art. 56 de la Constitución española.

 
 

          Pero el pueblo debe saber, además, que el Rey no es sólo eso sinó que puede llegar a tener una importancia decisiva, llegado un determinado momento y en su mano puede estar la llave para solucionar una angustiosa situación que pudiese, hipotéticamente, plantearse. Al Rey le corresponde- a tenor del Art. 62 de la Constitución- el mando supremo de las Fuerzas Armadas. El ejercerlo, en momentos decisivos, no solo es un derecho sino una obligación y aunque su persona es inviolable, en los términos de la actual Constitución, sí responde ante la Historia y ante Dios.

 
 

          Si el Rey ejerce el mando supremo de las Fuerzas Armadas...¿ Qué misión tienen éstas ? Las fuerzas Armadas están constituidas por el Ejercito de Tierra, la Armada y el Ejercito del Aire y tienen como misión, a tenor del  Art. 8 de la Constitución " garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional."  En cualquier circunstancia que pudiese haber un peligro a la " integridad territorial " las Fuerzas Armadas tendrían que intervenir. Por ejemplo, si una Comunidad Autónoma declarase su independencia de España, la intervención tendría que ser inmediata. Esa independencia no podría alcanzarse si no es bajo una profunda reforma constitucional, aprobada por el pueblo español.  Y también cualquier alteración del orden constitucional permitiría a las Fuerzas Armadas intervenir.

 
 

          El Rey al ser Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas ostentaría el mando de éstas. Lo que sucede es que, en la practica, se han hecho interpretaciones muy diversas. Oscar Alzaga, en su obra La Constitución Española de 1978 ( pag. 415 ) rebatiendo la posición de Sánchez Agesta, dice de ésta que " llevada a sus últimas consecuencias, implicaría el mando efectivo de las Fuerzas Armadas, al modo y manera que lo ejerce, por ejemplo, el presidente de los Estados Unidos de América". Alvarez Conde en El Régimen Político Español ( pag. 265 ) considera que ese mando lo ejerce " de un modo honorífico y no de manera efectiva ". Quienes así piensan se apoyan en el Art. 97 de la Constitución que establece: "El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes". Mas como puede apreciarse este artículo no resta en absoluto las facultades que al Rey le confiere el Art. 62. Y hay mas, el Rey pudo, haciendo uso del Art. 62, h), reducir el golpe militar de Tejero, del 23 de Febrero de 1.981. Cosa muy diferente es como se gestó ese Golpe y  habría mucho que hablar todavía en este punto, llegado un determinado momento.

 
 

          Es lógico que según la Constitucion al Rey tenga una serie de limitaciones en sus funciones ya  que corresponden al Gobierno. Mas esa misma lógica obliga a comprender que tenga las facultades, que son derechos y también obligaciones, que le impone la propia Constitución y que hemos señalado. Porque da la casualidad que el Rey es el Jefe del Estado. Si el Rey no fuese el Jefe del Estado podría ser simbólico aunque en tal supuesto no haría falta para nada. La cuestión es que el Jefe del Estado tiene que tener una función real y eficaz y no solo simbólica. Hay problemas, la mayoría, que son competencia del Gobierno y es quien puede resolverlos. Pero cuando un asunto es de Estado no podemos encontrarnos con un Jefe de Estado  maniatado y simbólico. En el caso de España el asunto tiene aun mayor  importancia ya que estamos hablando de que el Estado español está integrado por una serie de Comunidades Autónomas que podrían plantear problemas de orden territorial que son competencias del Estado.      

 
 

          Y en el terreno de la practica cotidiana ¿ Como nos damos cuenta de esa función moderadora del Rey ? El ciudadano de a pie ¿ Como sabe que el Rey ha intervenido en un determinado asunto y se ha resuelto merced a su  función moderadora ? Y nos gustaría saberlo. Hasta ahora lo que conocemos son el Mensaje anual de Navidad que el Rey pronuncia. Pero en España se han producido situaciones bastante tensas que afectaban no a las competencias del Gobierno sino a las competencias del Estado y desconocemos la intervención del Rey si es que la ha tenido. Por ejemplo en el tema del Estatuto de Cataluña consideramos que las competencias que otorgue el Estatuto a la Generalitat afectan de forma directa a lo que entra dentro de las competencias de un Jefe de Estado. A estas alturas desconozco cual ha sido la intervención del Rey y sus facultades moderadoras. Se han producido otros problemas, la derogación de Leyes y otros temas también que afectan al Estado y la intervención del Rey no la hemos visto por ninguna parte.

 
 

          Comprendemos que al Rey si actúa de una manera eficaz ejercitando esa función moderadora su comportamiento pueda molestar a ciertos Partidos Políticos, que se la guarden y en un momento ulterior soliciten una modificación de la Constitución, un Referéndum sobre Monarquía o República y, en definitiva, el Rey se juegue la Corona. Ello es posible. Pero ello le puede suceder al Rey o a cualquier español que en el cumplimiento de su trabajo actúe de una forma recta y ello pueda molestar a otros. En suma, son los riesgos que puede tener cualquiera. Bien ese es un peligro. Pero hay otro peligro mucho mayor y consiste en no hacer lo que viene obligado a hacer. Si los españoles esperan del Rey ejercite su función moderadora en un determinado momento y no la ejerce, esos mismos españoles dejaran de creer en la Corona y ello si que podría significar el fin de la Monarquía.

 
     
 

Juan Aznar Sánchez

 
     
     
     
 

La Monarquía en España tras la muerte de Franco